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  • : Las Razones del Diablo
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  • : Cosas que nos pasan todos los días. Cosas que creemos no son historia, pero lo son.
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17 noviembre 2011 4 17 /11 /noviembre /2011 13:34

IMG-20111115-00248Miras la fachada de Correos esta templada tarde. Ves la luz dorada del atardecer posarse sobre la piedra blanca y hay cierto confort en ello. El tráfico parece hacer menos ruido. Hay un gran suspiro general, una especie de aceptación de la fatalidad de nuestra raza. Las personas vuelven a su casa con sus hijos, sus parejas, con sus libros o su música. Intentaremos hacer eterno este rato hasta que la realidad de mañana por la mañana vuelva a transformarnos. Ahora estamos dorados, mirando al horizonte, sintiendo una brizna de viento, cerrando los ojos y sintiendo el color y la templanza en los párpados. Silencio, a lo sumo rumor. Es la hora de ciertos olores y tonos. Es la hora de miradas cómplices, de besos y caricias, de arrumacos, de suave sexo, de te quieros, de abrazos desesperados, de sonrisas y de sueños, un momento de sosiego. 

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Published by Fausto Lipomedes - en La crisis
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14 noviembre 2011 1 14 /11 /noviembre /2011 11:35

14.11.2011 002¡Joder que aburrimiento de lunes! Cada día son más languidos los días en medio de esta sociedad silenciosa. Llego al despacho y parece que entro en el convento de clausura de las Clarisas, todo dios mirando su pantallita de ordenador, metido su cerebro en las ventanitas, colorcitos y pestañitas de las magníficas aplciaciones informáticas. Esto se nos muere hermanos. Una especie de baba densa escapa de nuestro labios carnosos y rojos. La sociedad del conocimiento ¡y una mierda!, la sociedad del desconocimiento, la del conformismo, la del ¡no soy nadie! si no me dicen quien he de ser, que he de hacer y de qué manera. La sociedad de la ausencia de la iniciativa, sólo soy uno más engrosando la iniciativas de los demás. ¿Esto siempre ha sido así?  Suena el despertador y cae sobre mi el aburrimiento, como una especie de losa de cemento, una hecatombe silenciosa.  ¿Dónde vamos? me pregunto, ¿dónde voy, formando parte de qué ganado? ¿En qué encrucijada me he metido? En realidad no he hech nada distinto a lo que he hecho siempre y sin emabrgo no reocnozco mi entorno. Algo ha cambiado, una especie de vainas del espacio que ha invadido los cerebros. Nenes, veo nenes a todas hora y en todas partes, nenes y nenas jugando con cubos de colores en un pequeño trozo de cesped en medio de un estercolero de mierda. nada ocurre, pero ocurre a tanta velocidad que parece que ocurren muchas cosas. 

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Published by Fausto Lipomedes - en Las razones del diablo
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13 noviembre 2011 7 13 /11 /noviembre /2011 21:20

13.11.2011 008Tú en tu hayal, y yo en éste de seres humanos. ¿Qué pasa los domingos que los autobuses van llenos de personas mayores perfecta y ridículamente acicaladas?  Torpes, de mal humor, rígidas, siempre mirando con esa expresión de desaprobación. ¿Por que los viejos tienen tan malas pulgas? ¿Por qué la mayoría parece protestar por todo? ¿Por qué parecen tener más derechos que los demás? ¿simplemente por la edad? La edad da sabiduría, pero hay mayores que parecen achocharse, volverse ceñudos y malhumorados, con esas bocas cerradas, en curva hacia abajo, siempre cabreados.  Madrid estaba lleno de gente. Se nota en el ambiente ropas de domingo, ropas planchadas, un poco rígidas sobre los cuerpos por su poco uso. Familias que salen rojas de comer abundantemente. Lazos rojos, olor a colonia, muchcachas y muchachos excitados, montones de inmigrantes, todos ellos en medio del decorado melancólico de los domingos. 

13.11.2011 009El domingo tiene esa especial sensación de final. De hecho, esa sensación le acompaña durante sus veinticuatro horas. Se quiere alargar el domingo, pero tiene iguales horas que cualquier otro día, y si lo intentas alargar te metes en la madrugada del lunes creyendo que aún estás en domingo. Mañana es lunes. 

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Published by Fausto Lipomedes - en Días de soledad
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11 noviembre 2011 5 11 /11 /noviembre /2011 20:59

10.11.2011 006Pasan los días indolentes. Se suma el tiempo en las piedras. Se pelan los cables. Se adormece la naturaleza mientras vamos y volvemos, una vez más. El ruido sustituye las conversaciones, las imágenes, la imaginación. 

10.11.2011 008Luces, quietas y en movimiento. Carrilitos y orden, y ordenes, y montones de señales, y de símbolos. Rutina ruidosa y al mismo tiempo silenciosa. Colores vivos y otros mortecinos. 

11.11.2011 003Pasa el tiempo, indolente e insensible, sin sentir nada, atrapando en los ojos las imágenes que te parecen bellas. Recordándolas, repitiéndote a ti mismo que es bello. Pasa el tiempo que no vuelve, un minuto detrás de otro, un café, un cigarillo, te sientas y te sientes a ti mismo, y escuchas a tu organismo y buscas tu equilibrio, ahora, aquí, ayer, anhelando el orden y la lógica. Pasa el tiempo invariablemente, tan en punto, tan preciso. Pasa el tiempo y lo aceptas, y también lo que pasa en él aunque en él nada ocurra. 

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8 noviembre 2011 2 08 /11 /noviembre /2011 14:19

07.11.2011 034Siempre estamos exigiendo, ¿verdad? Siempre queremos que nos quieran, que nos anhelen, que se mueran por nosotros. Nos gusta sentirnos deseados, nos gusta ser el centro del Universo de nuestro semejante. Sí, es así. A todos nos gusta que de vez en cuando nos hagan sentir así. Y también nos gusta anhelar y desear, sentir que no podemos vivir sin alguien. Es, simplemente, un juego de alternancias. Sigo pensando que el otoño se escapa sin remedio. Se me antoja mla estación más corta que cualquier otra. Hoy ha sidoun día extraño. Anoche hice en casa un pequeña, pequeñísima maleta para viajar hoy. Calzoncillos, calcetines, un cepillo de dientes, una camiseta limpia y un libro para el tren. He llegado al trabajo y me he metido en la página de Renfe. he estado escrutando billetes y calculando horas. la idea era estar contigo, dormir contigo y volver al día siguiente por la noche. Amor express, pero después de todo amor. A pesar de que ayer te dije que no me apetecía, se ha impuesto la oportunidad de verte. Justo cuando estoy viendo la página de los billetes suena el teléfono. Ponen una reunión a las cinco esta misma tarde. Me da igual, pienso. Desde el lugar en el que tengo la reunión hasta la estación puedo estar en 30 minutos. Más llamadas. Aparece alguien en el despacho, me entretiene, se va. Las 12.40. Decido hablar contigo antes de coger el billete. Hablo contigo y no encuentro el modo de decirte que nos viéramos esta tarde. Tienes tu curso, se me había olvidado. Después va a verte no se quién, me hablas de tu sábado en las montañas con no se quién. Y pienso qué pinto yo en todo eso, quién soy yo dentro de esa realidad. Cuelgo. me anulan la reunión de las cinco, me río. Todo cambia, todo es un flash, una sorpresa, todo es nuevo y cuando vas a por ello ya se ha vuelto viejo. Sigo en mi arcaico y vetusto pensamiento lineal, al menos me permite seguir leyendo. 

5 noviembre de 2011 006

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5 noviembre 2011 6 05 /11 /noviembre /2011 20:27

03.11.2011 013Ha sido un sábado de lluvia. Anoche volví a casa en mi viejo Volkswagen sin calefacción. Los cristales se empañaban y tenía que abrir las ventanas para poder ver la carretera delante de mí. para en el centro comercial de la carretera para comprar algo de comer, pero dada la densidad del tráfico, decidí llegar hasta el pueblo y hacer la pequeña compra en el supermercado de la localidad. Ayer la ciudad eraun caos. Llegué a casa pensando que igual podría haber goteras, pero no,todo estaba seco y me sent iconfortable dentro de ella. Fuera seguía lloviendo. Una lluvia fina que convertía el horizonte en una especie de acuarela de colores difuminados. Apetecía estar tras el cristal escuchando el agua. Acabo de hablar contigo y desde luego que tenemos nuestras vidas abandonadas.La mía, al menos, así la siento. estoy realmente vago, sin ganas de hacer mucho, por no decir que sin ganas de hacer nada. Creo que lo único que me mueve es mi trabajo, y de él ya sólo me empuja el dinero con el que puedo seguir viviendo. He peridido el gusto por las cosas, o al menos por la mayoría de las cosas. Me sigue gustando oir buena música, me sigue gustando el sonido del motor de mi viejo Volkswagen o subirme a un bicicleta y sentirme con esa primera independencia de movimientos que da a los niños su primera bici. Me sigue gustando hacer fotos y meterme en la cama con un buen libro, me sigue gustando sentirme limpio, ver una buena película y pronosticar el placer de llegar a casa y quedarte en bolas después de un día de estar de aca para allá. En fín pequeños placeres silenciosos. He perdido mi capacidad de relación y realmente nada llama mi atención. Etapa apática que no se si pasará o si profundizaré en ella. Hoy he visto las fuertes lluvias por el Norte, las carreteras llenas de agua de Cantabría y el País Vasco y he deseado estar en ellas junto a tí, cuantas veces hemos estado en ellas, y quiero volver a estar. Acabo de hablar contigo y siento comonsi retuviéramos las emociones, o al menos el camino de llegar hasta ellas. debe de ser la distancia, deben de ser los contornos de nuestra dos vidas golpeando el uno contra el otro como como si fueran dos grandes globos. Todo pasará, cómo bien dices.Desde luego que todo pasará. Gracias por la llamada.  

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4 noviembre 2011 5 04 /11 /noviembre /2011 14:13

Mi mundo sentimental se divide en dos polos, quizás en dos partes. Tiene encuentros maravillosos, vivencias enriqucedoras que convierto en multitud de recuerdos. Tiene esencias guardadas en la tela de camisas y almohadas que se evaporan con el tiempo, rastros de momentos y más recuerdos. Mi mundo sentimental vive mucho tiempo en la nostalgía y queda a menudo definido por un suspiro. Mi mundo sentimental carece de capacidad de planificación y lo sostiene una raíz profunda que parece no necesita nutrientes. Mi mundo sentimental es básicamente pensar en él, conformar la realidad a ese pensamiento y convertir en equilibrio la nostalgía. Mi mundo sentimental se sustenta en la imaginación, y como no tengo mucha, la poca que tengo la estrujo como a un trapo aún húmedo. Mi mundo sentimental son objetos que alguna vez rozaste, objetos silenciosos que esperan una ubicación definitiva. Mi mundo sentimental tiene pasado, del cual vivo, el presente que ahora describo y carece de futuro, pues el futuro son pequeños presentes que, enseguida, pasan a ser pasado. Es como un curriculum que no para de engordar pero sin puesto de trabajo. Mi mundo sentimental sólo me gusta porque tu eres parte de él. Mi mundo sentimental está en un escaparate, solo, detras de una luna, preciosamente iluminado, y con un letrero en el que se indica su precio. Todos los días lo miro, todos los días me detengo y lo anhelo, pero no tengo suficiente dinero. 03.11.2011 017

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2 noviembre 2011 3 02 /11 /noviembre /2011 11:39

Tomo café todas las mañanas en el típico bar de barrio. Es un bar decorado en los años ochenta y que no ha sufrido ninguna actualización. Dominan los colores cremas y los dorados. Es un bar en forma de tubo con la barra a la izquierda según entras. Al fondo hay un pequeño espacio un poco más ancho en el que dispone de cuatro mesitas pequeñas con cuatro sillas cada una. Apenas tiene adornos, salvo molduras, y como ya he dicho antes, doradas. También tiene una especie de relieves en barro que eluden a figuras mitoógicas griegas. Son unos cuadros pequeños, dispuestos de manera simétrica en la pared de la derecha según entras. Son dos adornos absurdos por su reducido tamaño y colgados simétricamente en medio de una pared alta y larga. En realidad, nadie repara en ellos. La iluminación es chillona, en realidad no sé de donde proviene, si de focos o de lámparas también doradas. Da igual, el caso es que la iluminación es blanca reconvertida en amarillenta por el efecto de lo "dorado". Lo mejor del bar es el espejo que recorre toda la pared izquierda. Un espejo amarronado, esmerilado con formas abstractas y en el cuál te puedes observar mientrs tomas algo sentado en uno de los taburetes de la barra. Pero digo que es lo mejor del bar, porque también puedes observar a la gente que se sienta a tu diestra y a tu siniestra. Y todos nos observamos a través del espejo, y a veces nos cruzamos las miradas a través de él y enseguida la apartamos. Imagino los vectores que rebotan en el vidrio y salen en distintos ángulos hacia el observado. Hoy me siento, y a mi derecha hay una pareja de más de setenta años. No sé en qué momento han llegado, o si ya estaban allí cuando he llegado yo. Los dos están de pie. El es más alto que ella. Los dos tienen cara de malhumorados. Ambos delante de sendos cafés con leche en vaso. No se miran, sólo observan su café y ambos se concentran en dar vueltas con la cucharilla al líquido caliente. Vueltas y más vueltas, y no paran de hacer girar la cucharilla. Pasan los segundos y allí siguen, sin mirarse, ensemismados en los círculos. La cucharilla gira y gira y vuelve a girar en un baile alocado. Más parece que en vez de disolver el azucar quieren que se evapore. Siguen girando y no hay ni rastro en sus movimientos que indique que están en las últimas vueltas. Espero que algo ocurra, que uno de ellos rompa la espiral esquizofrénica y golpee con el canto de la cucharilla el borde del vaso para contagíar al otro. Pero no, siguen como poseidos observando el remolino que crea en sus cafés el objeto metálico girando. Les espera un plato de churros, pero no le hacen caso alguno. Siempre he odiado lo de las vueltas de la cucharilla en el café con leche en vaso, y su tintineo. Y hay gente que siente verdadero vicio en esto de hacer girar y girar su cucharilla. Hay gente que parece hipnotizarse con en una espiral imaginaria, en su sumidero particular. Me acabo el café y allí siguen los viejos malhumorados, de píe, haciendo girar sus cucharillas dentro de sus vasos. Salgo del local dorado y vuelvo a la calle, dónde la ciudad empieza su bullicio, el mismo de siempre,girando también. 

023

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Published by Fausto Lipomedes - en Las razones del diablo
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31 octubre 2011 1 31 /10 /octubre /2011 12:08

026Siempre tengo la jodida sensación de ver pasar el otoño sin disfrutar de él. Quizás sea porque es un espacio de transición anhelado (al menos por mí), pero indefinido. Quizás es que juega al despiste, con sus días de Sol y dulces temperaturas y sus días fríos y lluviosos. Espero todo el año el otoño imaginando los colores ocres, las mantas suaves en jornadas grises, el aire arrancando las ilusas hojas amarillas, y cuando te quieres dar cuenta los árboles están desnudos, la luz ha desaparecido y el frío se agarra a todas las superifícies borrando todo rastro de cierta bondad. 

21 octubre 2011 006Si hay algo que he aprendido con los años es lo rápido que pasa el tiempo. Miro a los niños los días de lluvia y recuerdo la noción infantil del mal tiempo. Una tarde de lluvia puede ser una vida entera para ellos. Ahora para mí es sólo el recorrido de un frente frío, que llega y pasa, y así uno tras otro. Períodos finitos, períodos repetitivos frente al misterio que supone el desconocimiento. Miro los momentos mágicos, los observo y los trato de atrapar como decorados de otros tiempos en los que mi alma parecía estar más alegre. A veces creo ser un fantasma, una sombra más de las que provoca la luz en este tiempo otoñal, una sombra desapercibida entre centenares de otras más.

7 de octubre2011 023Quizás sea la magia del otoño evidenciar tus recuerdos, evidenciar lo rápido que pasa el tiempo y cómo los malgastamos, o peor aún, cómo lo perdemos.  El otoño, tiene esa gracia, mirar hacia dentro. 

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Published by Fausto Lipomedes - en Las razones del diablo
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25 octubre 2011 2 25 /10 /octubre /2011 23:49

El otro día me despertó la lluvia. Ayer no se qué lo hizo: pero había de levantarme a las siete y diez minutos antes estaba con el ojos abierto. Noche cerrada. No llueve. Es tal mi apertura de ojos que decido levantarme. Las mañanas ya son frías y cuesta salir de la tibieza de la cama. Corro a apagar el despertador, que pongo lejos para obligarme a levantarme. Silencio sepulcral. Pongo la tele, las mismas noticias de hace no se cúanto tiempo. Más videos de Gadafi, ahora dicen que los rebeldez le han metido un palo por el culo. Ignoro que buscan los realizadores resarciéndonos con esas imágenes, ¿quizás hacernos reflexionar sobre hasta que punto podemos llegar a ser perversos? Más videos del Gadafi, dentro de poco pondrán uno de sus séptimo cumpleaños. hago café, me lo tomo en el sillón, tranquilo, aún con la sensación de estar dormido. Asisto somnoliento a la actualidad del puto mundo, dinero y sucesos, a cual más sangriento y absurdo. Afeitarse, lavarse los dientes, ducharse, vestirse. Salgo sin hacer ruido para no despertar a mis vecinos. pero he aquí mi mala suerte que llevo una mochila que roza su timbre de la puerta, y no una, tres veces, ¡joder! parezco el de las pizzas. No se qué hacer. me piro escaleras abajo. se abre la puerta de mi vecina, en pijama, ojos claros cansados tras una gafas con las que ha leído mucho. La pido disculpas, me sonrie, dos niños pequeños salen de detrás de ella y se adleantan. Me observan extrañados, con las boquitas abiertas. me deshago en disculpas, sonrie. No pasa nada. Encantada de conocerte. Lo mismo digo, hasta luego.  Salgo a la calle. Hace frío, el día empieza, pero el cielo aún es nocturno. Aun hay putas en las calles, gruesas, como madres italianas. Algún chulo o algún cliente fuma un pitillo. No reparan en mí, supongo que estoy demasiado despierto para poder parecerles que soy un cliente. Salgo a la Gran Vía, los reapartidores de periódicos gratuitos, la primera remesa de currantes, huele a ciudad. Cojo el metro, huele a ser humano, empiezo a devolver mails desde mi dispositivo, se va la cobertura, me cago en todo. Una tipa que venía de Barcelona a la reunión a la que voy, pierde el avión. Me apeo una parada antes de mi destino absorto en los problemitas. Me cago en todo. Vuelvo a subirme y vuelve la cobertura, los mails que he enviado salen ahora. Hablo con la catalana desde el vagón de metro, la digo que no se preocupe, que nos apañaremos sin ella. Un problema del calefactor me dice desde el aeropuerto del Prat. me pasaré por le banco para pagar el IBI, 400 pavos. Trabajo para el estado del bienestar. Me pilla la directora de la oficina, una tia fea de cojones, me empieza a gesticular, habla con las manos, no son ni las nueve, siento ganas de hacerla callar. Me han anulado un seguro porque no han podido hacerme un examen médico, la replico con lo mal que funcionan mis tarjetas. Joder pues que me llamen los del seguro, me lo vuelve a explicar con las manos y esos ojos claros muertos. Hay mucha gente con los ojos muy abiertos y muertos, sin profundidad. Vale, vale, oye tengo prisa. Cruzo al bar de enfrente, me tomo un café cortado. Me vuelve a llamar la catalana, embarca a las 9.20, miro el reloj, las nueve y cuarto. Feliz vuelo. Me encamino hacia el Hotel donde me esperan. Voy mirando el suelo, soy yo o no soy, ¿quién soy? ¿dónde estoy? ¿qué hago allí? estoy cansado de sentirme alienado, callado, sumiso y frustrado. me pagan por ello, lo se, pero me empieza a dar igual. Busco un recodo, un pequeño lugar donde protegerme. Ando y miro el suelo, y sobre un adoquín una mancha natural me transmite un mensaje de amor. 

Madrid-20111025-00243Un pequeño mensaje de amor que enseguida asocio a tí. ¿Quién si no podría haberlo esculpido sobre aquella piedra fría? Sonrío y me alejo, me esperan. No dejo de mirar hacia atras y veo sólo una mota oscura en el adoquin de granito. Renuncio a la minucia, a ese pequeño espacio de paz  con el que me hubiera apetecido quedarme. 

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