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  • : Las Razones del Diablo
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18 mayo 2009 1 18 /05 /mayo /2009 11:04

Subes las escaleras pesadamente, azuzado por el destino. Hacia donde vayas es lo de menos, igual da que a cambiar el bikini de la adolescente de tu hija, a echar la instancia de tu hijo; a un curso de cocina en tapperware, o simplemente a por habas, como dice el dicho. 
 

Gente invisible, que se cruza con nosotros sin decir nada. Gente invisible y callada, gente no guapa, gente normal y corriente, gente normalmente sin vestir, sólo púdicamente cubierta. Gente sin brillo, gente que asume todas las pesadas cargas anónimas de nuestra vida. 
 

Gente que ha renunciado a protestar, y por lo tanto a opinar. Gente que ha asumido ser más débil, gente sumisa, gente a la sombra de un o una pedante. Gente traicionada por la vida, arrinconada por la suerte, gente que conforman los rincones de polvo de nuestra existencia. 
 

Gente que nos da igual que piense, dónde se informa, y de lo que se informa, que siente. Gente que presuponemos sin vida, zombis que envejecen a nuestro lado sin placer y sin esperanza de él. Gente paciente, incapaz de alarmarse por la desgracia inmediata, que sabe que todo pasa, las alegrías y las penas. Hijos e hijas del tiempo, péndulos rítmicos y monótonos que sólo miden el pasar, sin preocuparse dónde, por dónde o hacia dónde. 
 

Gente que son pilares de la lógica y el sentido común, comprometidos con el largo plazo, incapaces de sorprenderse. Gente que se sabe la vida, con esa habilidad de comprender, desde el inicio, que todos acabaremos muertos más tarde o más temprano. Madres, algunos padres, algún amigo, un tío. Siempre hay alguien así a nuestro alrededor. 
 

Gente que no sabemos donde se mete mientras celebramos nuestra suerte. Gente discreta en medio de nuestra emoción nacida de un hecho mediocre que nos hace creer que somos reyes del universo. Gente que lee o ve la televisión mientras vivimos apasionadas historias de amor, o hacemos viajes empaquetados al Caribe. 
 

Gente invisible pero sabia, que conoce ya cual es el destino, y por lo tanto van en línea recta hacia él. Gente que no opina sobre la necesidad o no de que una niña informe sobre si va a abortar o no a sus padres, o si se deben eliminar las exenciones fiscales a la compra de una casa si se gana cierto dinero. Gente que vota o no, sin alardear de ello, sin emitir proclamas patrióticas. Gente del pelotón, la que suele ver los festivales de Eurovisión, gente que igual, con su erudición han decidido que nuestra representante en este festival de mierda se haya comido la suya pintada de purpurina y lentejuelas.
  

Ha muerto Mario Benedetti, un poeta de esta gente.

 

  

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17 mayo 2009 7 17 /05 /mayo /2009 22:46






















Un momento terrible cuando te oí decir: ¡Oye!, me voy ya. De pronto me vino a la cabeza toda una imagen animada. Yo viajaba en un espacio negro, un espacio tranquilo, plagado de estrellas dentro de una nave confortable y silenciosa. De pronto, frente a ella, se produjo una explosión cósmica. De esa explosión nació un planeta enorme que hacía de mi nave, a la que yo creía gigante, un punto minúsculo. Era un planeta brillante y arrogante, rodeado de una aureola luminosa; un planeta dueño y señor de un espacio infinito donde yo era un extraño, donde no cabía mi viaje; un planeta vivo contra el que irremediablemente me desintegraría.

 

Que horribles momentos posteriores; un balbuceo delirante con aquel que me acompañaba; un comentario absurdo sobre música. Yo iba detrás de ti. Aquel que me acompañaba, desconcertado, tratando de hacer lógica mi ilógica, tratando de razonar lo irrazonable. Hablaba con él no se sobre qué, yo iba pendiente de ti. Mi voz temblaba, las “ces” se alargaban, las “tes” se combaban y las “eses” se extinguían. Los ruidos, las pisadas, el eco de la puerta del ascensor, los comentarios de los cientos de personas que bajaban por las escaleras se acallaron lentamente; sólo un suave rumor remoto, lejano, perdido; los restos de la nave que se extinguían, los restos de la nave que flotaban en el espacio, perdiéndose, alejándose en la negrura de un sistema infinito.

 

Había resultado ileso y lo contemplaba todo suspendido de la nada. El enorme planeta me aplastaba, notaba su gravedad y también su repudio por lo insignificante. Cerré los ojos y sentí la sacudida. Fui lanzado lejos, él me había expulsado de sus territorios.

 

Cuando abrí los ojos estaba solo. Un silencio pesado gravitaba conmigo. Podía sentir todos los órganos de mi cuerpo cumplir sus funciones con normalidad. Mi estómago volvía a su sitio después del desplazamiento tan acusado. Sentía el corazón vuelto en sí mismo, encogido, frío, pero tan despiadadamente perfecto como para seguir bombeando sangre, condenándome a vivir, a contemplar mi desgracia, mi soledad, mi condena a flotar eternamente en el cosmos.

 

Veía muy lejos, tanto que fue mi imaginación quien vio como los últimos trozos de mi nave eran engullidos por el enorme planeta. Vi como los atraía y los posaba sobre su superficie, fresca y orgullosa de su ampulosidad. Aquel planeta se llevó los restos de mi nave. Dentro de ella yo era feliz, era mi seguridad, mi escudo, mi base desde donde contemplar sonriente el espacio.

 

El cristal de mi casco espacial se comenzó a empeñar. Era mi propia respiración la que lo empañaba. Poco tiempo después ya no veía nada del exterior. Por el contrario, frente a mi, un espejo reflejaba mi rostro. La temperatura descendió bruscamente y comencé a temblar. Mis miembros empezaron a agarrotarse. Minutos después me sentí débil. Me seguía observando en el cristal y me di cuenta de que estaba aterrorizado. Mi cerebro empezó a trabajar mal y no quería obedecerme, se había arrugado y me increpaba. Entonces descubrí la agonía que tendría que soportar.

 

Sólo quedaba una solución, cortar la válvula de oxígeno, sólo eso haría posible mi desaparición sumido en un placentero sueño químico. Sin embargo, todos los intentos fueron inútiles. La válvula, situada en la espalda del traje, no la podría alcanzar nunca.

 

Me debí de alejar del enorme planeta porque la luminosidad que sentía a mi alrededor desapareció. Mi traje espacial estaba diseñado para un reciclaje perpetuo de oxígeno; una continua emulsión de gases me mantendría alimentado eternamente; y un sofisticado microordenador regularía el perfecto funcionamiento de mis órganos y de mis desechos. Mi traje espacial había sido diseñado para una larga espera del equipo de rescate. Sin embargo, la explosión cósmica fue tan rápida que no tuve tiempo de accionar el mecanismo de localización.

 

Desde entonces floto eternamente en el espacio y temo cada vez que me acerco a un planeta o un cometa cruza frente a mí. La luz que desprenden iluminan mi casco y es entonces cuando veo mi rostro envejecido. 

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16 mayo 2009 6 16 /05 /mayo /2009 11:51
En una sala de reuniones aséptica y sin ornamento alguno, estaba reunido el C.I. (Consejo de Investigación). El Consejo esta formado por por la Unidad de Química Orgánica, con sus cuatro representantes; dos físicos, tres especialistas en manipulación de inteligencia artificial, y la decena habitual de representantes de la industria de alta tecnología. Tras los murmullos de los saludos y ciertos movimientos nerviosos mientras cada uno ocupaba sus silla en torno a la mesa de reuniones, comenzó a erigirse como líder de aquel grupo un tipo calvo de expresión adusta. 

Los miembros del grupo se sentaron, y aquel tipo se quedó en pie. Aquella mañana se iba a dar lectura a las bases del proyecto que el Mando Central (M.C.) quería proponer para adjudicación. El tipo calvo era el presidente de aquel organismo. El tipo aclaró su garganta y explicó con una voz ronca a todos los convocados, su intención de pasar por alto todo el preambulo previo.

"
Igualmente --añadió mientras miraba a uno de los representantes de los grupos empresariales--, y teniendo en cuenta el pleito interpuesto por Cibernetic Design (C.D.), y que todos ustedes recuerdan, no se van a repartir fotocopias ni archivos de estas bases, para evitar que, posteriormente, se puedan interponer recursos apoyados en la razón dubitativa de original que invalida concesión". 

Cuando el presidente acabó de decir estas palabras todos los representantes miraron a uno de los presentes, y éste pareció engordar hichado por la satisfacción. 

Tras la puntualización, el presidente comenzó a hablar despacio a fin de permitir a los asistentes tomar notas, y comenzó a enumerar, uno a uno, los requisitos exigidos al ingenio. 

La base habrá de estar directamente asentada en el suelo. El engendro habrá de diseñarse de tal manera, que la superficie apreciable no descubra a la vista su centro motor. 
 
Básicamente, compondrá el conjunto los siguientes elementos: 

Un cilindro desplegable penpendicular al plano horizontal real donde se asiente el observador.

Veintisiete cilindros seis veces menores en diámetro con respecto al primero descrito, y setenta y uno más, en diámetro un medio a los anteriores, todos ellos desplegables. Los veintisiete primeros descritos se acoplarán en la base superior del vertical origen principal, de tal forma que conformen desde cuaqluier perspectiva una medio esfera y que situándose bajo el conjunto origien una cúpula, cuyo centro sea el cilindro origen. Los setenta y uno últimos han de acoplarse en los veintisiete anteriores, trs por cada uno. Toso el conjunto habrá de originar una impresión de caos ordenado y no aleatoriedad a cuaquier observador. 

Los setenta y un últimos cilindros habrán de soportar cada uno de ellos, cincuenta estructuras de deben de cumplir los siguientes requisitos:

Su nexo de unión al cilindro ha de ser completamente flexible para proporcionar cualquier movimiento ocasional que originen los factores climatológicos, bien sean estos últimos naturales u originados. 

Las cuatro mil cincuenta estructuras serán triangulares y su superficie no será lisa, sino con un acanalamiento central del que partirán seis acanalamientos, tres a cada lado, con cuarenta y cinco grados con respecto al central. 

Su disposición ha de ser tal que cualquier observador que bajo la estructura visualice el exterior, encuentre dificultada su intención. Al ismo tiempo ha de sentirse protegido pero no ocultado con fiabilidad total de cuaqluier amenaza con caida en cualquier ángulo, y con final de trayectoria e impacto en el suelo. 

No se especifica medida alguna del conjunto, además de las descritas hasta ahora, pero la altura total del artilugio, no habrá de sobrepasar, en ningún caso, tres veces la que es considerada media del hombre. Respecto a la distancia de la forma cupular al suelo, tampoco se especifica la medida, pero habrá de respetar que cualquier observador pueda ejercer esta función en vertiente horizontal, desde el interior de la misma. 

Todo el conjunto habrá de desarrollarse desde cero, siendo su tiempo de apogeo de tres años. 

Los materiales a desarrollar habrán de integrar una estructura porosa sintética molecular, capaz de otrogar al conjunto distintas fases de envejecimiento, produciéndose una de desarrollo durante los tres primeros años, y otra posterior, más lenta, de cincuenta años, tiempo durante el cual el conjunto será operativo. Al cabo de este tiempo, cincuenta y tres años, el Mando Central, prevé la instalación de nuevas unidades, con posibilidades de mayores dimensiones y envergadura, así como distintos perfeccionamientos que oportunamente hará públicos para adjudicación. 

Los proyectos han de presentarse en el plazo de un año, y las primeras realizaciones tienen que estar operativas en dieciséis meses desde su adjudicación. 

El Presidente cerró la pantalla de su ordeandor y animó a los integrantes del C.I. a trabajar en el proyecto con el mayor ahínco posible a fin de conseguir la adjudicación. Algunos de los asistentes habían hecho dibujos en sus pizarras electrónicas y no encontraban sentido, ni utilidad alguna al artilugio. 

El Presidente se levantó y todos los reunidos le secundaron y esperaron a verle marchar por un hueco de la pared lateral de la sala.

El Presidente recorrió un largo pasillo que desembocaba en un amplio hall con cristales tintados. Tras cruzarlos salió al exterior. Miró a su alrededor y con un movimiento severo pidió a su asistente que le diese sus gafas oscuras. Observó ahora más lentamente el paisaje árido y desértico. El Sol se refeljaba en su cabeza, sacando de ella brillos y reflejos.

--
¿No le parece algo absurdo el proyecto?--, preguntó a su asitente.
--
Ignoro la utilidad que de él pueda proporcionarse el Mnadro Central señor--, respondió éste.
--
Y yo, y yo. ¡Este maldito Sol! --dijo el Presidente al mismo tiempo que trataba de observar al astro.
--
Es insoportable, si al menos hubiera de esos chismes naturales que me comentó antes, los..., los...
--
Los árboles--, respondió el asistente.  

 


 
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14 mayo 2009 4 14 /05 /mayo /2009 15:18
Jueves de pre puente en Madrid, en la Gran Vía. No es que se ya se haya ido todo el mundo a las playas de Levante. La policia, simplemente, ha cortado la circulación. 

Mañana trágica, mañana inquieta, llena de incertidumbres. Otra conversación con alto directivo que baja a segunda división. Preocupación. ¿Qué hago con mi vida, de la que no me he preocupado hasta ahora?.

Festival de banderas rojas. Hombres y mujeres que se manifiestan no se muy bien porque. Supongo que debe de ser por lo de la crisis. Día festivo. Conversaciones excitadas entre los grupos de manifestantes. Anoche viendo el fútbol, esta mañana en las calles, ¿y mañana?. Racimos de manifestantes en busca de bares, cervezas, chupitos, sonrisas y risas. Boces altas, pitidos, sirenas, miro el reloj, llego tarde, no vienen autobuses, me tiro al metro, hasta arriba, más manifestantes por abajo. Planean cenas, algunos pasar en la capi el fin de semana. 

La policia impasible, defendiendo los derechos de algunos, los mios desde luego no. Hablo con mi chica, desde ayer desaparecida, es así. Todo es así, como es, y como seas tú, como lo veas o que pienses, es indiferente. Déjate llevar por la marea, dejate mecer por la brisa, no hay prisa, el mundo ha empezado a desacelerar, siente la frenada, toma el Sol, siéntelo en la cara. 

Elige ser arenque o sardina, abrete de piernas, dejate inundar por la tibieza, siente tu grandeza, a la mierda el trabajo, quedate con la pereza.  eso sí, come bien, dieta mediterránea, mucha fruta, hortalizas, verduras, aprovecha la época, compra cerezas. País de bienestar, país lleno de vida, pero dormido y poco serio. Anoche debate en la televisión, grandes temas macroeconómicos, yo cenando hamburguesas y tomate, natural claro.

País de vendedores, de hombres en barras al estilo western, desafiantes, hombres, hombres manducones, chulos, listos, cargados de razón, hombres de michelines, fumadores, de barriguita rebosante sobre el cinturón. Arregladores de problemas con lenguajes bruscos, con gestos y gruñidos.

Mañana inquieta y variopinta, mañana de exasperación. Mañana desolada, mañana en la que te sientes extraño, en la que nada parece estar en su sitio, o en la que tú, no estás en el tuyo.  Llega la tarde. Todo en calma. Los grupos se dispersan, a comer, a zampar, este fin de semana a ver más fútbol, más Liga, más Champions, más deporte español, con cerveza, en el sillón, rascandote un cojón. 
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13 mayo 2009 3 13 /05 /mayo /2009 21:07
Juntos pero separados. Haciendo lo mismo pero cada uno a su aire. Da igual que sean kilómetros, miles o cientos, metros o centímetros, nada existe sin la comunicación. Tendemos a estar separados y en silencio  No hay nada peor que el silencio, el silencio cuando debería de haber información. El silencio que se mete en la cabeza y te llena el cerebro de negro. Islas en medio de la planície y desiertos en medio del mar.

Nos ignoramos, parecemos imanes de igual polo, nos repelemos. No hay contacto, nos da miedo tocarnos. Miramos al frente, de lado sólo de reojo. Vamos todos juntos como si nadie fuera con nosotros. Somos sociables en nuestras tribus, pero no hacemos manada. Todo el día oyendo términos como solidaridad, integración, aceptación, pero somos animales solitarios, de difícil relación. 

¿Es dignidad?, ¿es indiferencia? Seguramente sea miedo. Hablamos de auras, hablamos de personalidad, de necesidad de espacios propios, pero en realidad sólo somos animales tímidos y desconfiados.  Nos juega malas pasadas la mala imaginación, nos educan en la precaución, en no hablar con extraños, en lobos que se comen niñas, en no abrir puertas, en encerrarse a cal y canto, instalamos alarmas "cada mochuelo a su olivo".

Lo peor es el silencio. Lo peor es la imaginación, encargada de construir lo que no conocemos. Lo peor es el desconocimiento, el no saber, el intuir, ignorar un trozo de realidad, un trozo de vida que no podemos sentir ni tampoco compartir. Lo peor es la desesperación de querer saber y no poder. 
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12 mayo 2009 2 12 /05 /mayo /2009 13:14
Creo que padezco claustrofobia. No soporto lo hermético de ciertos lugares. Pero no sólo padezco claustrofobia física, sino también anímica. Me resultan rechinantes las conductas férreas, la inflexibilidad y la sinrazón de algunas posturas aprendidas que no sentidas.

Los espacios herméticos no dejan huecos ni espacios. Falta el aire, no hay oxígeno, y es impensable que en ese ambiente brote algo. Lo hermético se construye con elementos artificiales, pues la tierra no permite su creación. La tierra es porosa, por ella circula aire, en ella penetra agua, en ella anida y germina la vida. Si nos fijáramos en la naturaleza podríamos aprender muchas cosas, entre ellas que es inviable ser hermético, o simplemente pensar siempre lo mismo.

Hay multitud de factores, de incidentes, de circunstancias que pueden provocar, dudas, que exigen replanteamientos o incuso cambios de posición, aunque sólo sean temporales, porque nuevos factores, incidentes y circunstancias, nos pueden volver a hacer cambiar de opinión.

También puede modificar nuestro criterio el cambio de ubicación, un nuevo entorno.  Hay lugares que nos pueden infundir más libertad, hay lugares donde nos sentimos más guardados, refugiados o escondidos. Hay otros más perversos, agresivos, que te exigen convertirte en una especie de personaje de videojuego, superando pruebas, trampas, acertijos. 

Hay influencia de amigos, hay consejos, hay doctrina, hay cariño, hay recelos, hay envidia, a veces simples ganas de mandar, de disponer de súbditos a los que organizar, dirigir, censurar, destacar o humillar frente a los demás. Entiendo el maremagnum de influencias, de elementos que impactan en nuestro cerebro capaces de modificar nuestro pensamiento y, consecuentemente nuestros sentimientos, nuestra conducta y nuestro comportamiento. 

De la naturaleza somos los seres más inestables. Núnca seríamos árboles porque núnca decidiríamos ser cerezo, castaño o roble para siglos de una posible existencia. Somos un soplo en el tiempo, vivimos por un un brevísimo espacio y, sin embargo, cuantas cosas somos, dejamos de ser, o queremos ser a toda costa.

Ni siquiera somos similares a aquello que construimos. No somos torres inamovibles, tampoco faros ni dolmenes, ni mucho menos monolitos o columnas de victoria. Somos flexibles, maleables, blandos. Si presumes de rígido, como máximo sólo eres dúctil. Si te comportas como un ser inamovible e inquebrantable, simplemente es mentira. Tarde o temprano sale esa esencia humana, innata a nuestra especie, de continua duda, de constante debate, de permanente equilibrio entre el bien y el mal, mi egoísmo o mi generosidad, mi interés o el general, mi suerte o mi mala suerte, mi futuro o mi presente, mi seguridad o mi riesgo.   


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11 mayo 2009 1 11 /05 /mayo /2009 21:30

El día ha sido como anónimo. El día ha sido para recordar, para quedarte solo pensando. Mi chica se ha ido de nuevo, y es alucinante como los huecos, los vacios, se agrandan hasta hacerte sentir solo. Casi se podría decir que se rien de ti. Hoy me he fijado en la cantidad de gente sola que hay en Madrid. A veces pasa desapercibida, otras veces es evidente. Hoy, un conocido mio me ha dicho: "en cuanto tienes la tiña, pasan de ti". Se refería a la actual situación económica, y cómo todo el mundo le ha dado la espalda en estos momentos en que va a perder su trabajo, lo que el ha interpretado como tener la tiña. 

Sea por lo que sea, hoy he visto mucha gente sola. Supongo que si te sientes solo, buscas elementos similares a ti. Es igual que cuando tienes en la cabeza comprarte un coche. No paras de ver ese coche por las calles.

Gente sola, preocupada, ensimismada en sí misma.  Mi conocido se ha quedado sin su pedestal, sin su mundo, y no sabe estar sin él. La crisis llega a los barrios residenciales. Ya no hay clases obreras, capaces de hacer de colchón en estas situaciones, tampoco hay guerras probables que exijan reconstruir todo después de destruirlo.

He quedado a comer con él y ha llegado en un Mercedes de no se cuantos millones. Hemos hablado de su situación en un restaurante de lujo, el con su "rolex", yo con mi "omega". Pescado a la plancha, ensalada de tomate con orégano y salsa de aceitunas, vino, postre y café. Desesperado. No necesita un trabajo, necesita mucho dinero para poder mantener su nivel de gastos corrientes. Su ausencia de ingresos le ha dejado sin vida. Se ha quedado solo. 

Hoy he visto gente sola. Niños vestidos de hombres tratando de serlo, hombres que se convierten en niños asustados, mujeres tratando de ser más fuertes de lo que eligieron ser. Cansados y cansadas de sonreir. Fingir, decir que esta todo bien, reír, simular, ya no da dinero. Ahora es quizás, el tiempo de las esencias, le toca al otoño vivir. Sobran flores, sobran petalos y capullos, se buscan raices, discretas pero fuertes.  

Hoy pareciánse haberse perdido las tendencias, parón de lo guays y de lo que no hay que perderse. Hoy era un día de desconcierto. ¿Qué hacer sin alguien que me marque el camino? Supongo que la soledad es una pérdida de cierta organización, y cada uno tenemos la nuestra. Habrá quien no sepa que hacer sin su absurdo estress, tanto para ganar dinero como para gastarlo. Hoy mi chica se ha ido, y mi soledad es de otro tipo.  

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10 mayo 2009 7 10 /05 /mayo /2009 22:48

Palabras, montones de palabras. Somos agua, o eso dicen los científicos, pero también palabras, conceptos, términos. Necesitamos expresar nuestras ideas, nuestros sentimientos, nuestros anhelos, nuestras esperanzas y frustraciones con palabras. Necesitamos explicar el pasado, y dibujar el futuro, y sólo tenemos nuestras palabras. Una representación abstracta de lo real mediante sonidos, sílabas, reconocibles por quien nos escucha. ¿No resulta arriesgado?. ¿Y si nos esquivocamos en la exacta utilización de un término? ¿Cambia el criterio de nuestro escuchador a cerca de cómo interpretamos el mundo por el mero hecho de no saber expresarlo oralmente?. 

Estoy un poco mareado. Mucho vino, mucha bicicleta, mucho Sol, mucha tristeza. todo ello es un cocktail peligroso. Suena Mozart, últimos conciertos con mi chica, que mañana parte hacia otro planeta.

La vida es un bola, la bola que conforma el "ahora". Lo que me importa es el ahora. Olvido el pasado, y el mañana no tengo ni puta idea de por donde ira. Vamos haciendo presente con esa bola, que lenta se desplaza. Avanza la bola, o rueda, por la linea de la vida, y sin darnos cuenta vamos creando la trayectoria, no sabiendo muy bien, que es pasado, que presente o qué futuro. Lo importante es deisponer de una de esas bolas del "ahora", el resto que más da. Ninguna bola es igual a otra, ni pasada ni futura. Nos empeñamos en entrelazarlas, pero son independientes. Si tienes bola, disfrutala, metete dentro de ella, y rueda con ella, mareate dentro de ella, flota en su interior. Núnca me gustó Jane Fonda, pero dijo algo inteligente y único: La vida va por círculos, y entre círculo y círculo, sólo hay mierda. 

 

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9 mayo 2009 6 09 /05 /mayo /2009 22:34
Sigue vigente el dicho aquel "Sábado, sabadete, camisa nueva y polvete". Modificado, adecuado a nuestros días. Los tres "nens", con lo que más quieren en sus vidas, sus coches. En chandal, con sus zapatillitas de deporte, con sus mangueritas, dejando sus vehículos relucientes para ir a buscar a sus chorvitas y pasearlas por ahí. Vida normal, o lo más normal que es posible observar un sábado por la mañana. 

Una chorvita. ¿Seria ella  eh?, ¿mal carácter? ¿Tiene claro lo que quiere?. Yo creo que sí. Me he pasado la mañana escuchando con mi chica un tema de Fito y Fitipladis: Soldadito Marinero. El tema va de un tipo que conoció a una sirena, "de esas que dicen te quiero si ven la cartera llena". "Escogiste a la más guapa, y a la menos buena".
Os dejo la canción, es maravillosa. Me la ha enseñado mi chica hoy.  

Volvamos con nuestra chorvita. Se llama Mariela. Si habéis escuchado la canción, entenderéis porque. Me imagino a esta chorvita poniendo e imponiendo miles de condiciones para llegar hasta su intimidad. No tiene pinta de espontánea en este terreno. Chorvita exigente, seguro que lleva recto a su chico como a una vara, haciéndole ver claramente los distintos pasos, etapas y capítulos que tienen que recorrer juntos para ser felices en un futuro. Hay gente que te impone la felicidad, su felicidad, o quizás la idea más aproximada que tienen de lo que es ser feliz en esta vida. Si fuera yo su chico, tiraría de esa cadenita tan intencionadamente puesta en su cuello, como si de una cadena de water se tratará, hasta eliminar mi problema. 

Las Marielas te meten en grandes naves de consumo los sábados por la mañana, antes de comer. Sigues con el chandal y con tus zapatillitas de deporte, y ni se te ocurra protestar o desfallecer, no vaya a ser que no eches el polvete del sábado. Y aún pueden ir más allá. Como te descuides puedes verte cogiendo dos criaturas de cualquier estante y cargar con ellas hasta que decidan irse de casa o echarte a ti de ella. 

 Los churumbeles crecen. La Mariela ha perdido su prestancia. Sus tetas se han caído y tu has echado barriga, pero la relación de mando y obediencia sigue siendo la misma. Vida de piernas doloridas frente a estantes repletos de artículos, bajo una luz blanca agresiva, con mensajes de ofertas como fondo. La Mariela sabiendo qué busca y tu sin tener ni puta idea de lo que es, sólo acompañándola, sacando la mejor paciencia de dentro de . Eres un hombre de fe, ciega fe en que ella quiere lo mejor para

Bajo alguna de estas sombrillas estamos mi chica y yo, disfrutando de un Rioja fresco y una tapa de queso. Nos aturde tanta gente. Nos hemos topado con el mogollón humano de los sábados. Montones de Marielas circulan a nuestro alrededor, como tranvías, incapaces de salirse de sus vías. 
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8 mayo 2009 5 08 /05 /mayo /2009 10:09
Día bochornoso en Madrid. Se ha medio nublado, pero la temperatura volverá a ser alta. Tormentas de verano, dolor de cabeza. Gente con la boca abierta. gente desgastada, comienza la lucha contra el calor en esta ciudad. Viernes, acaba la semana, al menos la laboral. Anoche fui al teatro, noche templada, terrazas llenas en Lavapiés. Los mismos personajes de hace 20 años en el barrio mezclados con los nuevos inquilinos. La fusión ha sido total. Vimos una obra de Valle-Inclán, no se me ocurre un barrio mejor para representar una obra de este autor.

Tengo unas ganas locas de vivir. Supongo que esto va asi, a rachas. Supongo la vida como una escalera por la que subes y bajas, en medio está el vacío. Supongo que a veces la bajas corriendo, que otras la subes pesadamente. Te cruzas con gente en la escalera, miras de reojo o te miran con el rabillo, también miras por el hueco para ver que alto has llegado o cuanto te queda por ascender. La caída te da miedo y huyes a refugiarte a las paredes. Te paras en el descansillo, te detienes a tomar aliento,  

Tiene cosas extraordinarias la escalera de la vida, lo mejor la gente que a veces te encuentras en un descansillo. Tu dices si subes o bajas, y ella si está en ascenso o en descenso. Tu cuentas que cosas has encontrado plantas más arriba, y ella qué por los sótanos o qué cuando acaban los peldaños. Ocurre a veces, que esa persona decide subir o bajar contigo, y eso es maravilloso.


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