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  • : Las Razones del Diablo
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17 julio 2010 6 17 /07 /julio /2010 17:45

Julio2010-3361.JPGDespués de unos días de estupidez humana tenía ganas de pillar la máquina e irme por ahí, sin nadie. Pocas cosas hay más verdaderas que una bicicleta, pocas cosas hay más sinceras que mi bicicleta. Ha vuelto el calor, y la mañana era blanca, con esa sensación de no poder asirte a nada. Todo tan inundado de luz que el paisaje era plano y hacía daño a los ojos. He pensado en ti, he hecho una ruta que ya habíamos hecho juntos y te he llegado a ver, nerviosa, saltarina, escapándote de mi, a lo lejos, centrada en tu esfuerzo. 

Julio2010 3360He parado a beber agua en un sábado anodino. Un día de tránsito entre dos estadios, entre dos entornos. Sábado de transición, sábado de hombre desubicado. Quizás por ello me he sentido mimetizado en el papel de viajero. Te echo de menos, y a medida que avanzo lo hago más y más. El mundo no me gusta, y lo peor de todo es que cada día me gusta menos. Tampoco tengo ningún interés en explicarlo pues intuyo que carece de sentido y creo que me volvería loco si intentara hacerlo. Al final he llegado a la conclusión de que la única forma de ser feliz es vivir al margen de él. Ya sabes que por mi profesión es difícil hacerlo, pero también se puede desarrollar la opción del zombi apático que deja de serlo cuando sale del encuadre de la cámara. Julio2010 3363-copia-1Parada en una plaza blanca, terracita bajo los soportales, sudando, imaginando el placer de la ducha al llegar a casa. Un Aquarius y una tapa que al verla se me han quitado las ganas de hincar el diente. Descansando del viaje por tierra extraña, sintiendo el desplazamiento, sintiendo la lejanía de haber llegado a las fronteras de la comarca desconocida. Todo nuevo, todo hay que observar, gentes nuevas, hábitos nuevos, rutinas y formas de hacer nuevas, renovación pasajera ahora que inicio el regreso. Mundo idiota, vuelvo, a serviros, a daros parte de mi inteligencia, aun cuando sabéis que nos acabamos, incrédulos y mediocres, bobos que os habéis creído hombres, pobres idiotas de espíritu y también de pobre conocimiento, mentes deformadas, embutidas en trajes y ropas carnavalescos, fantoches, muertos. ¡Que bien me siento y que ganas de verte! un beso. 

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10 julio 2010 6 10 /07 /julio /2010 10:58

Julio2010 3344A veces, lo mejor para combatir los miedos es pasar de ellos y comprobar que nada es tan terrible y terrorífico como lo definen las políticas preventivas que campan a sus anchas por el planeta. Entonces te das cuenta de que, realmente, todo está en su sitio. Las estaciones se suceden unas tras otras y en el forraje realmente no ves que nada extraño esté ocurriendo. 

Julio2010 3341Ayer, a pesar de las recomendaciones de las autoridades competentes con respecto a no hacer actividad deportiva por las elevadas temperaturas, me lancé al campo con la bici. Tenía esas ganas irreprimibles de pedalear, de sudar, de notar el viento en mi cara aunque fuera caliente. Tenía las ganas de un chiquillo, así que acabe quitándome también la camiseta y dejando a mi cuerpo embriagarse por el olor del los campos del verano. Al final concluyes que el mundo es ancho, que el mundo es inmenso y que un proceso imparable y cíclico siempre está en marcha empujado por un motor inagotable. 

Julio2010 3347Supongo que si fuera más joven me embargarían las ganas de irme lejos, cruzando los campos, con la ilusión de observar que hay tras la siguiente loma, con la ilusión de seguir avanzando hasta que un lugar, por algo de difícil definición, me dijera "quédate aquí". Me lamento pues de no haberlo hecho, y me pregunto sobre las razones que no me dejaron hacerlo. 

Julio2010 3355También cabe la posibilidad de que lo haya hecho y de que se me hayan olvidado las razones de porque elegí el lugar dónde estoy. Es tan lioso esto del destino, son tan incontestables las cuestiones en torno a dónde nos dirigimos y de dónde venimos, mucho más dónde acabaremos. 

Julio2010 3357A veces encontramos pequeñas señales que nos indican que estamos en el camino correcto, pero como tenemos ese espíritu indomable, a mi al menos me dan rabia las señales y prefiero los terrenos vírgenes y repletos de incógnitas. 

Julio2010 3354No entiendo a la gente capaz de no querer ir más allá. Es casi antinatural preferir observar tu alrededor y perder el tiempo en él. Odio la especialización, prefiero la experimentación, prefiero los pequeños altos en el camino, buscar remansos en los cuales vivir un tiempo, crear espacios de quietud, sentirme extraño en tierras lejanas, forastero, visitante, con ese halo del viajero, con esa ansia del que busca, aún cuando el viaje no tenga fin, aun cuando lleguemos a la conclusión de que lo que buscas no existe, aunque casi nunca da tiempo a llegar a esa conclusión pues el tiempo, al menos el nuestro, es finitio. De ahí nuestra imperfección. 

Julio2010 3350Algún día, en algún momento habrá que parar, pero es tan tentador el camino, es tan atractivo el horizonte, tan enigmática la lejanía, tan sabrosa la incertidumbre, tan apetitoso lo desconocido, que no puedo entender a la gente que consigue darle la espalda y conformarse con lo próximo. 

Julio2010 3358Por eso, si encuentras un compañero de camino es todo tan perfecto. Un beso.

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12 septiembre 2009 6 12 /09 /septiembre /2009 17:08
A veces las cosas se ven turbias. Todo sigue igual fuera, pero tú lo ves turbio, o quizás es que te fijas menos en ellas. 
A veces las cosas se ven turbias porque ni siquiera las miras. Simplemente ocurren  a tu alrededor pero tu no reparas en ellas, vas ensimismado en las tuyas, que te carcomen el cerebro, sobre todo aquellas que no tienen solución, aquellas irremediables que obedecen a causas externas, pero que te afectan de lleno. Paso de hablaros de economía, de recursos humanos, de despidos o de reestructuraciones. No es que me vaya a tocar, al menos de momento, es mucho peor cuando tienes que decidir tú y tomar las decisiones. Viernes gris, no por la climatología, aunque ahora mismo, hoy sábado, esta lloviendo y huele a tierra húmeda.  Viernes gris, por fin viernes, ya estoy fuera de la rueda, ya soy yo, y no dependo de nadie, ni nadie depende de mi, quizás por eso los fines de semana sean tan amables y den la sensación de que son tan sueltos, días sueltos. 

Corriendo, huyendo, me he vuelto a subir a la bicicleta esta mañana. Parecía tener ganas de pedalear y sentir el esfuerzo. Ha sido una mañana plena. Curioso como el cuerpo va ganando fuerza y vas yendo a más,  a más. Es el delirio del deporte, es el delirio del esfuerzo, es el delirio de querer más, delirio peligroso si lo mides con números, con cronòmetros o con maquinitas de sensores que convierten en datos lo que comienza siendo ocio y placer.  No es mi caso, quizás por mi edad, quizás porque nunca he sido competitivo, quizás porque la conversión en competición de cualquier actividad deportiva te hace perder montones de detalles de la misma, tantos que al final borra el placer del ejercicio. 

Me he ido de pueblos,  te dan esa tranqulidad de lo sencillo y de lo esencial. Los pueblos, impasibles, ajenos al progreso, sólo se cuidan, se remodelan, se remozan, se blanquean o se sustituyen las tejas de los tejados, sólo eso. A veces me pregunto porque no he nacido en un pueblo.
Determinante es el lugar donde nacemos, determinante lo que vemos cuando nos asomamos por la ventana, determinante lo que pensamos y soñamos desde ella, lo que buscamos en el horizonte que vemos, lo que nos gustaría encontrar tras él, pero siempre volvemos. 

He tratado de dejar la mente en blanco durante todo mi viaje, pero ha sido imposible. Un pensamiento sedado pero vivo ha ido conmigo todo el camino. Me ha hecho estar serio, incluso concentrado en mi cadencia, ajeno, como ayer, a lo externo. 

A veces es una cuestión de apretar los dientes, de aguantar la respiración y de dejar pasar el tiempo. Nos entran ganas de tomar decisiones, nos entran ganas de buscar soluciones y muchas veces no las hay. Igual que una herida se cierra sola, con el tiempo, los problemas también. Pero tenemos esa jodida cultura de la solución inmediata. Al menos yo reacciono así en un primer momento, pero luego recapacito y el siguiente paso es darte un tiempo, limitado. Tras él, y si no emerge la solución, es cuando hay que tomar la decisión, decisión que has podido meditar en ese tiempo que te has dado.  

Mi amiga. Curioso, son femeninas las bicicletas, y en verdad que lo son. La mía es silenciosa, la mía es sufrida, nada coqueta, dura, segura, abnegada, no protesta, sube y baja, fiel, fiable, robusta y suave a la vez. Mi bicicleta, la que me da esos ratos entrañables, la que nada exige, ni tampoco regala nada. Sabia bicicleta, siempre dispuesta, a veces la echo de menos, como a ti, a quien mañana veo, y estoy deseando.  
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5 septiembre 2009 6 05 /09 /septiembre /2009 10:11
Un día más, y ya van cuatro, sobre la bici. Hoy estaba realmente cansado, pero me apeteceía estar un rato a solas. Este fin de semana estoy con mi hijo y me ha llenado la casa de ruidos nada más llegar. Necesitaba aislarme, exigirme un poco a mi mismo, a pesar del cansancio que acumulado durante toda al semana. Además, quería despedirme del vigia, ya que a partir de la semana que viene, la regularidad a la hora de dedicar un rato a esto de montar en bici, desaparecera, y él, el vigia, también lo hará del quicio de su puerta y se hundirá dentro de su casa. Vaya usted a saber si alguna vez le volveré a ver, dada su avanzada edad. 
El vigia da la bienvenida a un pueblo. Observa todo lo que ocurre, y aunque no nos saludamos, nos miramos cortesmente, yendo explícita en la mirada un respetuoso saludo. Sólo mira de frente, y lateralmente es capaz de ver, lo que dan de si los movimientos de glóbulos oculares, ya que el cuello parece tenerlo rígido. Hoy está sin chaquetita, quizás es que haya subido un poco la temperatura, aunque yo la noto igual que estos días de atrás. Pero deduzco, y me fio de él, que al menos un grado más puede hacer.  No le tengo simpatia al vigia. Verle sentado es una estampa sólamente dulce en mi imaginación, o en la de cualquier observador. El vigía parece controlar, y aún a su avanzada edad, trata de escrutar lo que ocurre a su alrededor, controlando que sus rencores, sus envidias, sus odios, sus simpatias, siguen vigentes al margen de la evolución. El vigia me representa ese saco de relaciones inamovibles de los pueblos. Esos sentimiento heredados de generación en generación, una de las formas más primitivas de ser y de vivir. En todo caso, un hombre solo también, pero por su mirada, deduzco que intranquilo y hasta puede que esa tensión que proporcionan los sentimientos negativos, le mantengan aún erguido.  
El vigia es el último eslabón de una generación que muere. El vigia, al que ya nadie hace caso, alberga aún todo un concepto del mundo ajeno a los cambios, ajeno a la lógica y a lo evidente. hay muchos vigias, nos encontramos con muchos. Personas inamovibles en su pensamiento, inflexibles en sus puntos de vista, enroscados en sí mismos, con esa visión del mundo basada en la tensión, en la continua alerta, gente que no se relaja n es capaz de dejar que nadie a su alrededor lo haga.

En todo caso, hoy ha sido un día de hombres solos, unos más enderezados que otros, unos más cansados que otros, unos derrotados y vencidos, otros aún luchando por no doblegarse.
Comía con mi hijo y de nuevo otro hombre solo. Éste derrotado, vencido por el alcohol, como un dios exhausto derrotado. ¿Muerto o dormido? ¿Suicidado por le destino? la gente miraba extrañada al hombre que nada hacía, salvo dormirse, cansado. Extraña ver a alguien no capaz de mantener la lógica en este estúpido mundo. Quizás, los "solos" sean los únicos capaces, a veces, de quedarse solos consigo mismo y eso, un raro ejercicio, refuerza o desvanece. 
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3 septiembre 2009 4 03 /09 /septiembre /2009 22:12
Por tercer día consecutivo me he mantenido sobre la bici. mi cerebro está asombrado, y mi cuerpo más vigoroso. A veces, entre ellos, piensan de manera distinta. He vuelto a ver signos de la muerte del verano. Los campos tienen un amarillo oscuro, han llegado a la máxima escala de su gama, ya no les queda más vida y habrán de volver al verde. Los árboles peinados por el viento, inquietos los pájaros y un cielo antes blanquecino, ahora más oscuro y profundo. 

Feliz andaba correteando por los campos, feliz de ser una cosita, sintiéndome único y privilegiado, sin explicarme porque vacio estaba mi recorrido y no repleto de gente como otros sitios de los que huyo. Pensando en lo mismo de ayer, en las mismas cosas, pues pedaleando, no tienen cabida las cosas livianas, sino las más profundas, las más eternas. Pensando, por lo tanto en ti, sacando fotos para ti, tratando de compartir contigo estos momentos mediante aquellas cosas que veo, y que si a mi lado estuvieras, te señalaría para que las vieras tu también. Libre, creo que feliz, inconsciente como suelo serlo, y acordándome de ti. Una especie de alegre conejillo, de ratón de campo ajeno a las aves de rapiña, disfrutando de la paja y de la pronta muerte del verano. 

Te hacia descansando mientras miraba por tí. Te hacía despertando de tu cansancio, desentumeciendo tus músculos, olvidando el pasado y mirando al futuro, y una vez más, el vacío que se crea entre dos tiempos paralelos se cuela entre nosotros, creando esa ignorancia del uno con el otro, esa ignorancia de lo que sentimos, y de lo que pensamos. Lo que yo creía que te ocurría no era cierto, sólo imaginaba basándome en mi tiempo y en mi espacio, y desde él, si no estás aquí, o yo allí, no puedo rescatarte del tuyo. 

Yaces melancólica y preocupada, hastiada del mundo, cansada del desorden de estos tiempos,  irritada ante la injusticia, ante el triunfo del reino de los bobos, de los cortesanos de labia fácil, y consecuentemente vacia, de los hechos que no son tal, sino sólo favores por un deseo. Mentes perturbadas, sin cuerpo, sólo putos ruines cerebros, insaciables animales siempre alertas, pues son especie débil, sin ideas, amorfas sus extremidades, calcamonias de celebridades, imitaciones de lo auténtico, patéticos personajes huecos y dime, ¿qué te preocupa de ellos?

Sómos pocos, lo se, él y yo en este momento, pero somos ciertos, dejamos huella en el camino, levantamos polvo con nuestro trasiego. Época difícil para lo auténtico, para lo bello, para lo bueno. Época imposible para la verdad, son tantos los tientos, son tantas las avaricias, los injertos. Sucumbío a lo efimero lo eterno, pero sigue habiendo caminos que cambían de color, fieles, duros, caminos sombrios, abiertos, rectos, culebreantes, sinuosos, siniestros, en todo caso, para recorrerlos. Avanzo por él, avanzo por ti en definitiva, y pienso en tu risa, esa sonora y abierta, esa espontánea, sin modular, esa explosiva, expresiva y tan entrañablemente cierta. Sonrio al acordarme de ella, intento contabilizar cuantas esta tarde, si conmigo estuvieras, hubiera oído. Sonrio y pienso: Si como te ríes, te sigues riendo, ¿que problemas tienes? Te quiero. 
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2 septiembre 2009 3 02 /09 /septiembre /2009 19:42
No se donde oi, vi o lei que la bicicleta era el medio de transporte más rápido inventado por el hombre y basado en su propia fuerza para desplazarse. Siempre que subo a la bicicleta pienso en esto. Por fin algo hoy recuerda al otoño. 
He notado cierto debilitamiento de los atributos del verano en el ambiente, pequeñas señales esperanzadoras. Hoy he notado desvanecerse la densidad del verano. Sería porque ya ha cerrado sus puertas la piscina municipal por la que cruzo en mi paseo. El caso es que dónde antes había gritos y palabras agudas de niños inquietos con toalla al cuello, ahora hay silencio roto por el ulular del viento. Será por el abuelo con el que también me cruzo unos kilómetros más adelante, sentado en su silla de mimbre en el umbral de la puerta de su casa. Siempre con camisa blanca de manga corta, hoy la misma pero con una rebeca azul oscura sobre ella. Será por el agotamiento que percibo en los árboles, por la vejez de sus hojas o por el cielo, que ahora veo con más detalles, con más insinuaciones frente al raso e infinito de hace sólo unos días.
Sobre la bici, recorriendo poco a poco el camino, como siempre, he pensado. De nuevo esa forma particular de pensar que proporciona el esfuerzo del pedaleo. A veces un pensamiento parece quedar enganchado en alguna arista del cerebro y va dando tumbos contigo, sin desenroscarse, golpeando tus sienes, con ganas de mostrarse, pero tenso y hecho una bola. Aún así, a veces consigues ver claro cosas. Lo que más nos preocupa a todos es el futuro, y pedaleando, te sientes tan libre, que el futuro es como el camino o la carretera, sólo has de recorrerlo.  
Mi hijo no para de llamarme, en eso he pensado. me ha llamdo incluso sobre la bici, y gracias a los denominados pinganillos, he pedaleado hablando con él. Mi hijo, de exámenes, vago como él sólo. Prácticamente viene todos los días, desde su casa hasta el centro de la ciudad a comer conmigo. Me sorprenden a veces sus ganas de estar conmigo, me enternece, me emociona su amor y sus ansías de quererme. me gratifica, me conforta, me llena por dentro, y me da pavor pensar en la cantidad de tiempo que he perdido, que ya no recuperaré con él, y en las ganas de no desaprovehcar, de otra manera ya, el que quede. Por eso mi vida, no perdamos nosotros el nuestro, no valoremos nuestro tiempo como algo infinito, que no lo es, y aún siéndolo, siempre perdemos el que no usamos, y núnca nada se repite igual en el tiempo, y núnca nada se rescata de él.
El tiempo, dios tirano y bondadoso también, una auténtica balanza, te da todo, te lo resta todo, te da equilibrio o la tortura del desequilibrio. El tiempo, el puto tiempo, hoy me ha dado una tarde maravillosa. Visualizándote, imaginándote allá tras tu mesa, tus tijeras, el celo, pegatinas, las bolsas las pompas, tu capacidad de agradar, te echo de menos. Te echo de menos en estos momentos, en nuestros tiempos. Tiempo como el mío de esta tarde, que tendría que ser tuyo también, tiempo como el tuyo, que también habría de pertenecerme. Tiempos paralelos, infinitos, dos líneas que nunca se llegan a cruzar, sólo si contruimos un nuevo tiempo los dos juntos. Líneas que se convierten en círculos, en cuadrados, en rectángulos, cualquier figura que encierra a lo que hay dentro, que no somos nada más que tu y yo. 
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30 agosto 2009 7 30 /08 /agosto /2009 15:49
Me he ido con la bici, hoy sí. Ni me lo he pensado. Siempre ocurre lo mismo, pensarlo, arrancar, da una inmensa pereza. Después,, una vez que estás sobre la montura, sientes esas ganas de irte lejos, de viajar, de ser libre. En varias ocasiones me he acordado de ti, nerviosa, con ese pedalear tuyo de adolescente alocada, siempre llegando la primera. Me acuerdo de ti, y viene a mi cabeza una imagen que rememoraba leyendo un libro de Stephen King, "IT". En él había un personaje, un chavalin cuyo más preciado tesoro era su bicicleta, una de esas bicicletas antiguas. La bici del chaval tenía un nombre, no me acuerdo ya de él, y transportaba al chico de un lado a otro a toda velocidad.


Viaje en amarillos y en colores blanquecinos. He salido temprano, aún hacía buena temperatura, y ahora que escribo, aún tengo en mi pituitaria el olor de la tierra y la paja seca. Un olor áspero, con una esencia de vida que ahora duerme. Se piensa sobre la bicicleta, se piensa mientras se sufre. A veces, es tan grande el sufimiento, que puedes lograr a dejar la mente en blanco. En las cuestas, durante minutos te debates entre seguir o no, te visualizas bajando de la montura y remolcando la bicicleta hasta el primer rellano, pero la mayoría de las veces es sólo un sueño mientras sigues pedaleando. eso me ha ocurrido hoy, al menos una vez, hacía tiempo que no cogía la bicicleta. Aún siendo un deporte asociado a la soledad, cuesta arrancar, como decía antes, o me cuesta a mi. En cuanto sales, piensas ya en la vuelta, porque aunque vayas a dar una vuelta, pedalear es siempre viajar. 

He salido de mi ruta habitual, he tomado un camino culebreante entre lomas de campos que se hundía en el horizonte. Quería saber dónde iba. Los caminos, aún estáticos, van siempre a algún sitio. Fiel a él, he segudio pedaleando por él, tratando de ver en algún recodo, sobre un alto, su destino. ha sido imposible, era un camino infinito. En un momento determinado me he dado cuenta de que estaba en medio de nada, rodeado por tierra, por campos labrados, esta mañana desiertos. He oido el silencio, salvo mi respiración y alguna cigarra, también el zumbido de algún insecto, el aire leve y el olor de la tierra seca. es en esos momentos que te sientes libre, que te sientes dueño de ti, que ves posible todo aquello que deseas, que descubres que no hay obstáculos ni tampoco problemas. Me he acordado tanto de ti mi vida. 

Acaba el día. Ya puede salirse fuera y ver como muere el jodido Sol. ese tirano, ese dictador que lleva gobernando sin interrupción desde hace tantos días. Te acabo de colgar. Excitada, como siempre que trabajas, con esa capacidad de satisfacer a todos que sólo tu tienes. Un beso.  
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