Overblog Seguir este blog
Administration Create my blog

Presentación

  • : Las Razones del Diablo
  • Las Razones del Diablo
  • : Cosas que nos pasan todos los días. Cosas que creemos no son historia, pero lo son.
  • Contacto

Perfil

  • Fausto Lipomedes
  • Ni idea
  • Ni idea

Enlaces

30 julio 2017 7 30 /07 /julio /2017 20:50

Ya se ha ido el mes de julio. Ya fenece, está a punto de expirar el puto mes de julio. Se ha ido raudo el tipo. Este año, creo que en el anterior también, he optado por no hacerle caso, ni tampoco, allí por mayo o junio, temer su próxima llegada. Creo que ya no me dan miedo los veranos y sus días eternos, agobiantes, blancos y polvorientos.  No es que haya hecho una preparación mental para afrontar el estío, simplemente he tomado conciencia de la velocidad con que el tiempo pasa a partir de cierta edad y sabía, de antemano, que antes de que me diese cuenta, julio, habría fallecido.  Y dentro de nada llegará el otoño, y antes de que pueda reconfortarme en su frescor ya estarán puestas las luces de la Navidad y de nuevo un año nuevo, y con él, volverá julio, que será idéntico a éste. 
Tiene sus cosas buenas esto del verano. Para mi, lo mejor es que todo el mundo se va, y lejos. Ello me permite concentrarme en mis rutinas, que trato de desarrollarlas con férrea disciplina militar. Nadie te interrumpe, nadie llama exigiéndote atención, simplemente no están y curiosamente, tu tampoco estás para ellos. Por lo tanto, deduzco que ellos también descansan de ti. 
Esta mañana pensaba en ello mientras paseaba por el camino blanco. Bueno, quizás el término pasear no sea el más adecuado, pues mi paso era presuroso ya que, aunque nadie me había obligado a ir, no quería estar mucho tiempo expuesto al Sol de las 12 de la mañana. Mi intención era quedarme todo el día en casa, pero me sentía inquieto y con necesidad de cansarme. Si me hubiera levantado temprano hubiera cogido mi bicicleta, pero me he despertado tarde, pues anoche salí a cenar y después a una terraza a tomar algo con colegas de profesión,  total que llegue a casa cerca de las tres de la madrugada. Ello ha provocado que no me levantara hasta las diez y media o más, por lo que con este calor, coger la bicicleta estaba descartado. Por lo tanto, ¿que mejor que una caminata agobiante de verano por el camino de tierra y guijarros del páramo? No, nada mejor. En él, nos encontramos algunos habituales que nos cruzamos, como trenes, concentrados en nuestro destino, y de tanto vernos la cara a velocidad, hemos desarrollado un cordial saludo de complicidad. Nos reconocemos unos a otros y sobre todo reconocemos nuestro esfuerzo. Sin embargo, hoy, no he encontrado a nadie. Es domingo, la hora no es la más adecuada y en los pueblos, ya se sabe, los domingos tienen un cariz especial, por lo litúrgico, por lo familiar. 
El plan ha sido perfecto, he acabado mi caminata, media hora a buen paso, y me he marchado en el coche a la taberna, ya he conseguido que me reconozcan y que me pongan en la barra un vinito, sin siquiera pedirlo. Algunos parroquianos ya me saludan y otros, que me miraban de soslayo, ya hacen un movimiento parco de cabeza a modo de saludo. Lo que aun no ha ocurrido es que nadie inicie conversación conmigo, lo que también me alivia, porque me gusta dejar el misterio flotando entre los presentes, se hacen sus cábalas y suposiciones y mientras no ataque, el rebaño se muestra tranquilo. No dejo de ser un extraño, sobre todo en este local a pesar del tiempo que llevo ya aquí, aunque ya he sido reconocido por el propietario, lo que es un paso decisivo, sin duda. En definitiva, silencio y soledad, y me sienta bien. Mañana otra vez a trabajar, y a hablar. 

Repost 0