Overblog Seguir este blog
Administration Create my blog

Presentación

  • : Las Razones del Diablo
  • Las Razones del Diablo
  • : Cosas que nos pasan todos los días. Cosas que creemos no son historia, pero lo son.
  • Contacto

Perfil

  • Fausto Lipomedes
  • Ni idea
  • Ni idea

Enlaces

11 marzo 2011 5 11 /03 /marzo /2011 19:46

IMG00266-20110310-0947Se junta todo. Los problemas parecen tener imanes en sus extremos y unos atraen a otros. Mi hijo ha dejado de estudiar y no soy capaz de discernir las razones. Aún no he hablado con él y he de hacerlo, aunque no se cómo enfocar el tema. Ignoro que hay dentro de su cabeza y siento dentro una honda tristeza. Repaso mis tiempos con él, y ahora pienso que han sido insuficientes, e incluso que los tiempos compartidos no han tenido calidad. Supongo que tendemos a cargarnos con todos lo problemas que afectan a nuestros hijos y somos incapaces de responsabilizarles de ellos. Cargamos con la pesada mochila aunque seamos conscientes de que han de soportarla ellos. Será que ha de ser así. Será que ha sido así durante generaciones, e igual que los animales desarrollan rabo o atrofian pezuñas, con los hijos hemos aprendido a sentirnos culpables de sus problemas.

Hoy es viernes. A partir de hoy tengo una casita nueva en el centro de Madrid. Desde anteayer ,se que Jorge, un tipo que lleva trabajando conmigo desde hace ocho años, tiene planes para abandonar la empresa. Siempre me acordaré de una frase de Jane Fonda que me pareció genial: la vida va por círculos, y entre uno y otro sólo hay mierda. Hoy he hablado contigo, antes de que te fueras a la reunión con tus hermanas y te parezco un tipo siempre cabreado, con un tono apesadumbrado, un tipo gris, de los que no soportas. Pienso en ello, y quizás llevas razón. Y me lo cuentas, y mi mente se hace un nudo pensando que no es verdad, pensando sobre si es verdad, dudando sobre si se como soy. No, no me siento así, me siento como alguien que trata de mantener la normalidad en un cúmulo de acontecimientos anormales. Llevas razón en lo de dejar que las cosas fluyan.

Me siento con mi hijo. Estoy hablando con él más de una hora. Apenas hemos hablado de sus malas notas. En vez de ello, hemos habado de él y de mí. Puede que sea verdad lo que me dijiste hace tiempo, lo de que nos faltaba intimidad. He rodeado, he dado vueltas, he circundado el meollo del asunto, nuestra relación. Se me han humedecido los ojos cuando le he rogado que necesito que sea honesto conmigo, que necesito sentir que tiene plena confianza conmigo. Algo ha pasado dentro de él. De pronto me ha parecido que era la primera vez que sentía de manera directa mi amor hacia él. Tsunami en Japón después del terremoto. Dicen que el eje de la Tierra puede haberse desviado 10 centímetros, Libia, el precio del petróleo. El mundo se va a la mierda, queda poco tiempo y yo, sin embargo, quiero que dure más, y más.

Repost 0
Published by Fausto Lipomedes - en La mesa
Comenta este artículo
9 marzo 2011 3 09 /03 /marzo /2011 15:45

IMG00263-20110307-1228.jpgTengo una reunión. Voy hacia la parada del autobús. Siempre me ocurre lo mismo, he de mirar todos los rótulos de la marquesina para saber qué autobús puede llevarme hacia donde quiero ir. En ese momento una mujer más cercana a los sesenta que a los cincuenta y cinco me dice desde mi espalda: Le he reconocido. Pasa a mi frontal. Es una mujer delgada que viste de negro. Una chaqueta y unos pantalones de ese color. Lleva una especie de carpeta en su brazo izquierdo. "Le he reconocido", repite. "Perdona", le digo yo. "Que le he reconocido", vuelve a decir ella. Es una mujer de tez blanca, sin pintar, el cutis cuidado e hidratado. Mide un metro sesenta más o menos. Tiene el pelo blanco, pero también amarillento, muy limpio, recogido en un moño nada prieto. Sus dientes son blancos y pequeños, pero ya viejos. Lleva unas gafas oscuras, suficientemente tintadas para esconder sus ojos que adivino claros. De labios finos y dulce hablar vuelve a hacerlo. "Sí, le he reconocido". "¿De qué?, preguntó. No responde, la sonrío. "Creo que no me has reconocido, creo que me has confundido". "No --dice ella--, le he reconocido". "¿De qué?, vuelvo a preguntar. Me mira seria como tratando de verificar que no se equivoca. "Pues no se quien eres, disculpa", digo. "Puede que usted no sepa quien soy, pero yo sí se quien es usted". Sube a su autobús y se va. Me quedo pensando, y hay algo en ella que no me resulta desconocido, sólo su seriedad, su uso del usted y un cierto reproche hacia mi persona. Sigo pensando, asombrado. Si me ha reconocido es que antes no me había visto antes en persona. Sonrío, me mata la curiosidad. Viene mi autobús, me subo a él. Suena el móvil, me zambullo en el tráfico y todo vuelve a la normalidad. 

 

Repost 0
Published by Fausto Lipomedes - en La mesa
Comenta este artículo
8 marzo 2011 2 08 /03 /marzo /2011 00:37

IMG00258-20110304-1337Tu me preguntas si creo que has de vivir nuevas cosas. Te miro extrañado e imagino esas cosas de manera precisa, casi con nombres, no conozco los apellidos. Esta tarde he despedido a alguien de la empresa, y lo he hecho porque él no tiene claro cuál es su vida ni que papel juega en ella, por lo tanto ignoro que papel otorgarle dentro de la organización. Mira la mesa serio y pensativo, y me reconoce que así es. Mi hijo ha dejado de estudiar, ignoro que le pasa, ignoro también lo que pasa por su cabeza, parece que desconozco su vida. Igual le he prestado poco tiempo y creía lo contrario. Y ahora me pregunto si no será todo una falacia, una falsa creencia  para justificarme.

 

Hemos paseado junto al canal, a un paso recio. Te he mirado y no he sabido muy bien qué piensas; eso es lo de menos, lo de más es que no se que sientes. Cena con tu hermana, a quien en la casa han llamado mi cuñada. Jaja, me ha hecho gracia la precepción de los demás, en vez de la mía, de la nuestra, de la de ella. Suponemos, establecemos líneas con la regla, tan simples, tan rectas. Pero, que complicado es todo, ¿verdad?

 

IMG00261-20110304-1525No se si me desgasto, o es que me canso, o es que las cosas cambian. No se que nos cargamos, o que tratamos de mantener vivo, queriendo, pero sin conseguirlo. Parece que no nos conformamos con lo que tenemos, y los tontos me parecen los más listos, quizás porque se conforman con broncearse a miles de kilómetros en una playa remota tan idéntica a la que se puede encontrar en la corta distancia, y todo es estupendo y maravilloso, aunque sea de cartón piedra.

 

¿Y el trabajo? Bien gracias. Peleando con mas incongruencias. Tratando de hacer lógico lo cada vez más ilógico.  Las crisis tratan de convertir en normalidad lo anormal que es para una economía la ausencia de dinero.  Pero eso es lo de menos, saldré de ésta. No me inquieta, o simplemente soy un inconsciente.

 

IMG00262-20110306-1830Tengo ganas de correr, pero estoy harto de estar flexionado, esperando el pistoletazo de salida. Ahora revisan mis zapatillas, tratando de verificar cómo son mis tacos. Deducen que son demasiado suaves, pero no, se han erosionado con el viento mientras espero. Sueño, sigo soñando, sueño todas las noches, con todos y con todo, y se que ahí están las claves, lo que interpreto, lo que lamento, lo que me da miedo, lo que detesto, me aterra, lo que deseo, lo evidente, lo que es y puede ser por ser onírico, y por tanto, lo verdadero. En definitiva, soñando soy feliz.

Repost 0
Published by Fausto Lipomedes - en La mesa
Comenta este artículo
18 enero 2011 2 18 /01 /enero /2011 00:12

IMAG0004Ayer Sol, y hoy una espesa niebla que te atrapa entre sus jirones.  Y encima es lunes, y encima tengo llamadas de esas oxidadas esta mañana. Y encima atasco, y un largo día que se me antoja tan gris como la propia jornada, porque no hay otro color en él.

 

IMAG0006--2-.JPGPienso en tu niebla y pienso en que algo tenemos en común. Enciendo la radio, me niego a empezar la semana con lo mismo, pongo música. Te mando un mensaje para ver si hablamos, estas ocupada de acá para allá.  Me quedo con las ganas, no se si tu con alguna.

 

IMAG0012Dan ganas de parar y de pasear en la niebla, de meterse en el Retiro a dar un buen paseo. Hay que dar la espalda a todo. Apago la radio, me quedo en silencio y pienso en qué harás en ese momento, cuál será tu expresión, en qué pensaras, qué miraras, cómo llevarás tu día. Luego te llamaré, pienso, pero tu estás,  eso, de acá para allá.

 

Reunión, me voy dando un paseo, frío en los pulmones, sigue la niebla, vapor de agua frío, resoplo, ando deprisa, café con dos tipos, me vuelvo andando también, nadie en las tiendas, escaparates mustios, sin ganas. La gente está triste y cansada, día de niebla. Nadie sonríe, todos tan serios. Tarde de curre, sigue la niebla. Te llamo por la tarde, también ocupada, adiós, hasta luego. Pues nada, sigo con lo mío, y tu con lo tuyo.

 

IMAG0004-copia-1.JPGMe vuelvo a casa, sigue la niebla. Me hago la cena, y me pongo a escribir esto, que no es nada, sólo niebla. 

Repost 0
Published by Fausto Lipomedes - en La mesa
Comenta este artículo
16 enero 2011 7 16 /01 /enero /2011 17:39

Panorama 15-copia-1Es imposible hacer casi nada con este Sol radiante y con la luz blanca que lo inunda todo. Se ha ido mi hijo hace un rato. Le he bajado hasta la parada del autobús, y no puedo remediar  quedarme con una sensación de adiós cada vez que le veo marchar. Me inunda un estado de melancolía, de pasado que no volverá, de pasado desaprovechado irrecuperable, y yo en él, paralizado, cómo sujeto a un destino irremediable. De manera no muy clara, creo haber sido un estúpido por no haber aprovechado mejor el tiempo con él. Ahora es tarde ya, o eso pienso.

 

Salgo a la terraza, a leer. Lo hago durante un rato, y decido escribir, quizás empujado por lo que leo, que es sencillo, sin complejos. Una narración que explica con palabras una vida complicada, llena de hechos intrincados pero que se antojan casi naturales gracias a la maestría del autor. La tarde es radiante, y me parece un auténtico desperdicio quedarse dentro, protegido por el techo, del magnífico Sol.

 

IMAG0015 (2)Tarde de domingo, oigo a unos vecinos decir algo sobre abrir la mesa y comer todos. No es tarde. Miro el reloj, las cuatro menos diez, una magnífica hora para la paella, para la ensalada, para una copa de vino y para hablar de todo y de nada. Pienso en ti, en que hubiéramos comido también al Sol gracias a tu capacidad de montar festines de la nada. Otro domingo de no se que época. La época en que recupero el apartamento del centro. Antes habré de librar batalla con su inquilina, con quien estuve durante un tiempo, y con quien no me explico ahora, cómo pude haber estado en algún momento. Ha llegado "gato", a quien ya no doy de comer, aunque no me resisto a entregarle alguna ínfima pieza de salmón, también alguna de jamón. Ahora está, ahora no, maúlla, se tumba en el suelo, me deja franca su tripa para que se la rasque, se estira mostrándose largo. Yo y "gato".  Me identifico con él porque ambos estamos mudos, acaso nos comunicamos por gruñidos, por sonidos guturales que demuestran placer o cariño. A veces le hablo, como si se tratara de un niño pequeño, otras me doy cuenta de que es adulto y cambio el tono. No se qué decirle, ni siquiera se si creo que me entiende algo, sólo sabe de comida, de mimos, de un lugar placentero para dormir, pero a veces interacciona conmigo de tal forma que me emociona.

 

Da el Sol en mi espalda, ladran los perros, se oyen pájaros de todo tipo, algún motor de un coche avanzando veloz, el resto es silencio y un tenue calor. Los días son más largos, lo venía notando hace ya algunas jornadas, pero anoche me di cuenta, fui consciente, o plenamente consciente. Una nueva estación que se empieza a dibujar, y me acuerdo de lo lento que pasaba el tiempo cuando era un niño, y de lo veloz que pasa ahora,  y la absoluta indiferencia o pasividad con que soy consciente de ello, asumiéndolo, aceptándolo. 

 

IMAG0016 (2)Quizás en ello me parezca a "gato", tan indiferente a su final, dando la espalda al tiempo, sólo disfrutando de una tarde de Sol o de un buen sueño. Estos días, revisando hipotecas, te das cuenta de los años transcurridos, como parecen eternos  cuando piensas "dentro de tres, de cuatro años", como efímeros cuando ves fechas y piensas en "hace tres o cuatro años", y tratas de hacer una cronología de cómo han transcurrido y de lo que en ellos te ha ocurrido.

 

Panorama 17Tarde de domingo, siempre con esa jodida sensación de desperdicio, siempre ese espacio para el recuerdo, una especie de agonía consciente, de recapitulación. Te acuerdas de tus seres queridos, de los que fueron alguna vez, de cómo se han transformado, de los que ya no están, y te preguntas que habrá sido de ellos. Tarde de domingo, ideal para estar contigo, ideal para balancearse en esa vereda de la suave melancolía. Horas para n hacer nada, excepto apoyarte en ellas y dejarte embriagar, horas para estar contigo.  

Repost 0
Published by Fausto Lipomedes - en La mesa
Comenta este artículo
13 enero 2011 4 13 /01 /enero /2011 23:13

Después del día de ayer, hoy me tocaba visita al banco. Nunca me he encontrado a gusto en estos sitios, sentado al otro lado de la mesa, frente a una tipa con gafas que no para de manipular su ordenador, viendo mi vida a través de los números, mis números. Desnuda mi intimidad en menús desplegables, me habla de meses futuros, de cuotas, de años lejanos, y la miro transmitiéndola tranquilidad, sin dejar escapar en mis gestos que quiero mandar lejos todo ese futuro tan lineal, que quizás me aleje de todo aquello, y de un giro, que de momento estoy limpiando, quitando capas de grasa, y tratando de dejar sólo lo más esencial, las cuatro patas  que me mantengan en equilibrio.

 

IMG00245-20110110-1349En fin, siempre me tensa estas situaciones, con las que hay que gente que parecen disfrutar. Me tenso, porque no es un lugar tan antinatural. He de interpretar, mostrar interés por el dinero, cuando en realidad me da igual. Muestro serenidad, cuando en realidad me perturba ese lenguaje frío y tremendamente elemental que no permite el dialogo, sino sólo preguntas y respuestas concretas. Acaba, salgo, me duelen las ingles, debe de ser la tensión, debe de ser que todo esto me estresa.

 

OKeeffe-My Shanty (1)Pienso en ti, en esa casa que  tanto nos gustó, la de la colección Phillips, la casa símbolo de lo que queremos, un lugar tranquilo que se ilumine con el día, que luzca tímida en la noche, la casa con sus ventanitas tan útiles, la casa sencilla, simple, totalmente habitada, la casa cariñosa, la casa mimada, la casa querida, nuestra casa. 

Repost 0
Published by Fausto Lipomedes - en La mesa
Comenta este artículo
13 enero 2011 4 13 /01 /enero /2011 01:03

Hoy es uno de esos días que necesito que estés al llegar a casa. Hoy es uno de esos días que necesito apoyarme en ti, que necesito saber, mientras transcurren las horas, que al final te encontraré.  Me he prometido no hablar pestes del mundo, porque como bien dices, no merece la pena. Pero para poder mantener esa actitud es necesario, algunos días, el espacio amigable, el hueco caliente que proporcionas. Y aún así no puedo quejarme, pues "Benjamín", conocido también como "gato", fielmente hace guardia a mi puerta.  Ignoro que mecanismo instintivo le comunica que llego. Apago las luces del coche y en la noche veo sus patitas blancas acercarse como sin darle importancia al hecho. Gato, el gato-perro, pues como un can se porta, fiel, cariñoso, mueve la cola y exige mimos, y rascadas y siempre con ganas de jugar. No me quejo, pero te echo de menos.  

Repost 0
Published by Fausto Lipomedes - en La mesa
Comenta este artículo
11 enero 2011 2 11 /01 /enero /2011 19:28

En el libro que estoy leyendo, el Señor Rachkovski, responsable del servicio de seguridad de Rusia a finales del siglo XIX,  le dice al capitán Simonini, un cuentista y falsificador que reside en París,  lo siguiente:  "El enemigo  es el amigo de los pueblos. Hace falta a alguien a quién odiar para sentirse justificados en la propia miseria. Siempre. El odio es la verdadera pasión primordial. Es el amor el que es una situación anómala. Por eso mataron a Cristo: hablaba contra natura. No se ama a nadie toda la vida, de esta esperanza imposible nacen el adulterio, el matricidio, la traición del amigo...En cambio, se puede odiar a alguien toda la vida. Con tal de que lo tengamos a mano, para alimentar nuestro odio. El odio calienta el corazón". 

 

Panorama 16Leo otra vez la frase, levanto la vista al horizonte, pues leo en la terraza. El día camina inexorable hacia  su atardecer y comienza a hacer verdadero frío.

 

Panorama 15Lo único que se me ocurre es que me gustaría coger el coche e irme contigo hacia el oeste, por ser éste el punto cardinal tradicionalmente más desconocido. Perdernos durante meses hacia el oeste, girar y girar para volver por el este hacia nuestro punto de partida. Pienso en hablar contigo de esta frase, divagar sobre ella, re leerla juntos, mirarnos y sonreír.  Besarnos, amarnos apasionadamente y volver a divagar sobre el significado de la frase. Se me ocurre que podríamos pasarnos la vida, amándonos y hablando sobre miles de frases y pensamientos, sobre colores y texturas, sobre simbologías, y de vez en cuando parar, y amarnos. Se hace de noche.

 

Repost 0
Published by Fausto Lipomedes - en La mesa
Comenta este artículo
10 enero 2011 1 10 /01 /enero /2011 17:01

Panorama-14.JPGDentro de lo aciago siempre hay luz. La luz resplandeció a mi lado, sentada en un taxi. Ibas allí, sin apoyar la espalda en el respaldo. Nerviosa, mirando todo a tu alrededor, moviendo tu cabecita a diestra y siniestra, como recién nacida al mundo, mirando, mirando, con tu boca, a veces entreabierta. Y me enamoré de ti profundamente, de esa niña que habita en ti, no la pierdas, de ese carácter entusiasta, optimista, alegre; de tu risa, que obliga a tus ojos a cerrarse hasta convertirlos en una línea, de tu cuerpo, nervioso, revoltoso, buscando siempre el calor, de tu andar decidido y sin vacilación, de tus ganas de ver, de tu continúo ofrecimiento a compartir la vida. Me enamoré de ti de nuevo y me llamé idiota una y otra vez, y me enamore de tu paciencia, de la capacidad que tienes de quererme. Y me enamoré de ti, de todo lo que provocas aún tumbada en un sillón, de tu mirada tras tus gafas, de tu horquilla, de tu futura coletita, de tus ruidos en la cocina, de la forma en qué abrazas, de cómo amas, de cómo besas, de cómo aprietas, de tus manos, tus orejas tan simpáticas, de tus pecas, de la forma de acariciar todo aquello que tocas, de tus palabras, de tu boca, de lo poco que te preocupa el mundo, de lo mucho que te importa la vida, nuestra vida, mi vida. 

Repost 0
Published by Fausto Lipomedes - en La mesa
Comenta este artículo
1 enero 2011 6 01 /01 /enero /2011 22:19

Panorama 2Son numerosas las Nocheviejas que recuerdo templadas. Son numerosas las Nocheviejas que recuerdo mirando el horizonte unas horas antes de las doce. La templanza del ambiente, la tranquilidad que parece reinar sobre la tierra. Es como si todo el mundo hiciera balance bajo las luces tintineantes. Apenas hay ruidos, escasos coches que se mueven de un lugar a otro.

 

IMAG0016A modo de recordatorio, yo ceno con mi hijo y tu sola, lejos. Me toca hacer cena. La hago sin voluntad, sin saber muy bien qué preparar. Lo único extraordinario es la carne que hemos comprado, el resto debe de estar todo en la nevera. Miento, también los consabidos langostinos, herencia cultural gastronómica de mi familia, los sempiternos langostinos asociados a la cena de Nochebuena.  Al final me decido por una ensalada de bonito del norte, tomate, aguacate y huevo duro, la carne ala plancha acompañada de verduras lentamente hechas en un Wok, acompañadas de arroz blanco, los langostinos y nada más. En consabido vino, mi hijo sidra y el gato un exquisito pate de trucha. A pesar de que los dueños de  "Benjamín" han dejado escrito que no le demos de comer, hemos considerado que podríamos hacer una excepción por eso de la noche tan señalada.

 

Hablo contigo antes de la cena. No voy a entrar en detalles sobre las sensaciones que tengo en la conversación. No porque no quiera, sino porque es algo que queda entre tu y yo. Algunos derrapajes pero conseguimos meternos de nuevo en la carretera.  De nuevo has de colgar. Llegan las uvas, las compré muy gordas y no nos caben en la boca. De golpe estamos en 2011. Nunca he sentido nada especial en estos cambios de año. No siento nada dentro de mí ni tengo ganas de divertirme. Odio pasarlo bien aquí y ahora, y sólo me quedan vagos recuerdos de, siendo adolescente, salir la Nochevieja, con ese ansía de pasarlo bien, de construir una noche perfecta, divertida e inolvidable.  Casi siempre acababa mareado, con sensación de ropa sudada, oliendo a humo, con los ojos enrojecidos, y con el estómago revuelto al amanecer. Supongo que es lo que toca en cada momento, y yo tuve el mío. Mi hijo y yo nos deseamos un buen año, nos besamos, nos abrazamos y nos tomamos una copita de cava. Me mandas un mensaje, vienes el domingo.  No deseo nada más, un rato de tranquilidad. Acabo dormido en el sofá viendo a los típicos humoristas de los programas de fin de año, que malos, que zafios, siempre con chistes en torno a eufemismos del sexo.

 

El primero de año nos vamos a jugar un partidito de tenis. Es una sensación única sentirse despierto la mañana de año nuevo. Un poco de ejercicio y de vuelta a casa. Comemos, lectura al Sol, gato, pequeña siesta, un par de cafés y de noche ya, nuestra conversación, que se va enturbiando, se enturbia, se enturbia, caemos, caigo, caes en un pozo negro, ponzoñoso, un pozo lleno de animales extraños que nos muerden en la oscuridad, que alejamos a manotazos. Nuestra cimientos no sirven de nada en este pozo. Estamos manchados de barro, los rostros ocultos por el fango, que no sabemos cuál es su composición. Algún día deberé escribir sobre esto. Peligra tu viaje, propones abandonar, siento al decisión igual que si caminara a ciegas al filo de un mortal precipicio. Ignoro porque voy hasta él, ignoro porque no nos quedamos en la verde pradera, oyendo el mar a lejos, adivinándolo por el vapor de agua que asoma por el borde del acantilado. Me conecto, no estás, intuyo que tampoco estarás. Esperaré por si apareces. 

Repost 0
Published by Fausto Lipomedes - en La mesa
Comenta este artículo