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12 septiembre 2017 2 12 /09 /septiembre /2017 22:59

La clave me la dio la tía Mae, uno de los personajes fundamentales de “La Biblia de Neón”.  En concreto en una conversación con su sobrino David, cuando le dice que la vida, a veces, te hace preguntas que no se saben responder.  Esta afirmación, así, dicha de manera tan sencilla y tan contundente a la vez, me resulto toda una revelación, pues en mi vida ha habido, y sigue habiendo, preguntas para las que no tengo respuestas, y cuando me ocurre, me quedo embarrado y sin poder avanzar. Por otro lado, también puedo pensar que, como tiendo a echar la culpa de mis sinsabores a los demás, son las personas y las situaciones creadas con ellas, en todos los ámbitos, las que, con sus actitudes, me han planteado dilemas a los que no he encontrado respuesta y, lo más complicado aún, elecciones que no he sabido hacer o que simplemente me he abstenido de hacer, por falta de criterios claros. Es tan complicado y creo que tal falso, tener todo claro. 

En todo caso, y como quiera que la vida pasa y tengo cada día menos interés por los seres humanos, este problema tiende a relajarse y tengo la sensación de que comienzo a ver, como un espectador, mi vida.  La edad tiene sus cosas buenas, entre ellas, ir perdiendo el miedo hacia el futuro, ya que a medida que se acorta, las incertidumbres son menores y, por otro lado, tiene la fantástica capacidad de dotarte de recuerdos, estadísticas, análisis; es decir, poder sacar conclusiones de un montón de capítulos inconexos que constituyen, a veces y sin orden, la vida.  

La tía Mae es una mujer en la cincuentena avanzada, con toda una existencia a sus espaldas, que ella misma califica como repleta de fracasos, pero que no por ello la impide aceptarlos, extraer lo mejor y aprender de ellos y, sobre todo, ser optimista y mirar hacia el futuro como un terreno aún por conquistar. 

Yo, sin embargo, veo el futuro bastante chungo, aunque también, y cómo he dicho antes, me importa, sinceramente, un culo. Leía hace unos pocos días, en una revista para aspirantes a millonarios, el artículo de un a joven redactor, un capullo que, más o menos, venía a decir que dentro de unos años, los jóvenes actuales serán los que heredarán la gestión de las cosas y todos los problemas se arreglarán. Es decir, los idiotas que ahora ven el mundo a través de una pantalla desde la palma de su mano, serán los que se responsabilizarán de que esta sociedad siga su curso. Bueno, el razonamiento es obvio, simplemente por el factor tiempo. Pero la jilipollez carente de toda lógica es que, a continuación, dice el gilipollas, que eso significará que los gestores del futuro serán hombres y mujeres que amarán a los animales y a la naturaleza, ecologistas, pacifistas, conciliadores y dialogantes y, sobre todo, dice, amantes de un reparto justo de la riqueza, lo que implica el fin de los conflictos y de las tensiones. La verdad, no he conocido a una generación joven más individualista y egoísta que la actual, y todo ello escondido bajo esa capa de felicidad ñoña y vacua y, por supuesto, la sonrisita eterna del buen rollito.  Pero esto ya no es mi historia. este relato les corresponderá a otros y, desde luego, no me voy a convertir en un viejo gruñón envidioso de los cuerpos jóvenes, de su energía y vitalidad, tan apreciadas a cierta edad. 

Yo nunca tuve una tía Mae en mi vida. Por más que busco en mi pasado, no, no he tenido una tía Mae y mira que me hubiese gustado. 
 

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Published by Fausto Lipomedes - en preguntas respuestas relaciones
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