Anoche llegué a la una y rápido me fui a dormir. Esta mañana, sin cámara de descompresión, de pronto era lunes. Del rumor del mar he pasado a los charlatanes de radio, excitados por querer hablar, por parecer originales en su planteamiento, gente adulta, gente madura que no se como cojones pueden tomarse en serio los temas de actualidad. El meapilas de Camps y sus trajes de Milano. Ya hay que ser hortera para querer parecer elegante con un traje de Milano, y ya hay que ser sinvergüenza, (a pesar de esa expresión de monaguillo sumiso que tiene este tipo), para dejarse sobornar con unos cuantos trajes. Elecciones en El Salvador ganadas por un líder de izquierdas (arengas al pueblo). La séptima víctima de la violencia de género (el tipo va u deja el cadáver en un peaje y nadie del peaje se da cuenta de que tiene un muerto dentro de coche al lado del garito). Reunión de la ejecutiva del PP para preparar las elecciones europeas (los contertulios, sesudos, analizan la asistencia o no del meapilas a la reunión y del apoyo de Esperanza Aguirre a Rajoy). La aseguradora AIG estadounidense paga 128 millones de dólares a los directivos que hundieron a la firma y a la que se le ha inyectado dinero público (acojonante), los contertulios, que saben de todo, explican a los pobres mortales como yo, como funciona el sistema de bonus en las grandes multinacionales. Por supuesto, hoy es lunes, y gran repaso a la jornada de liga (la guerra moderna). Me cepillo los dientes escuchando las rocambolescas explicaciones, todas ellas graves de los putos charlatanes de radio, eficazmente moderados por el hombre lobo de la SER.
Me vienen imágenes de hace unas horas. He sustituido la base que piso. El agua y la arena por estas frias estructuras metálicas que me desplazan hacia arriba, hacia abajo. De la sugerencia del arte a la cruda publicidad. Me encuentro con nuestra amiga, la cabezona peluda de Alcobendas anunciando ropa. Hace poco anunciaba cremas faciales (hay que aprovechar el tirón del Oscar, después de todo ¿para que sirve ser una de las mejores actrices del momento salvo para reclamar a las adolescentes comprarse trapos?).
Echo de menos a mi chica, mi intimidad con ella. De pronto he pasado de estar completamente acompañado a sentirme solo. Ando disfrazado de extra entre hordas de turistas, mochila en mano, gadget en mano, que vienen a fotografiar nuestra rutina desde luegares remotos a miles de kilómetros. El rumor se ha transformado en ruido, los colores básicos en colorines que no paran de moverse, obstáculos, señales, normas para andar. De la tasca he pasado al hotel de cinco estrellas. Hoy me toca de nuevo acto público. de la charla sin objetivo a las formales conversaciones vacias. Soy tonto, ¿que cojones hago aquí? ¿Por que ayer hice esto y hoy hago esto otro?