Historias de todos los días
15 Abril 2009

Se vuelven a ver paraguas. Hay chinos que aplican la filosofía del negocio "just in time" aprovechando las circunstancias atmosféricas, y los venden en esquinas y a la salida del metro. Han vuelto a desaparecer los colores, y las ropas oscuras del invierno son el tono dominante de las personas.
Grandes panzas grises amenazan la ciudad. Nos hemos vuelto incomprensiblemente serios, se nos ha puesto cara de borrasca, igual que a los presentadores del tiempo, que asocian el bien, la alegria, al anticiclón, y el mal y la tristeza a los frentes del atlántico. Núnca lo he entendido, sobre todo en un país como éste, seco y árido.
Personas con sobrepeso, recios, fuertes, rellenitos, podemos denominarlos con cualquier eufemismo en este afán de nuestra sociedad de no herir a nadie. Como hizo nuestro maléfico alcalde al referirise a las chabolas "residencias poco estables". Yo prefiero llamarlos gordos. En el fondo es como los visualizamos de manera refleja, igual que la gente de color son negros. ¿Se hiere con el vocabulario? ¿una denominación varía el contenido de su significado?
En todo caso, los gordos no creo que tengan estas disquisiciones. Las disquisiciones son nuestras. Admiramos la gordura de Botero, la gordura de las 3 gracias de Rubens, o la línea de productos de higiene personal "Dove" acude al aufemismo gráfico de las mujeres "rellenitas" para anunciar sus productos. Pero en el fondo nadie quiere estar gordo, salvo los gordos.
Somos educadamente indiferentes a los gordos, pero en el fondo, ante un gordo anónimo, siempre pensamos lo mismo. ¿por qué no hará algo para dejar de estar gordo? Aceptamos a los gordos en nuestro entorno, a nuestros gordos amigos, a nuestros gordos íntimos, los conocemos como personas, sabemos que piensan, que sienten y que opinan de las cosas, los aprecíamos y los queremos. Sin embargo, los gordos anónimos no son estéticamente correctos. Tarde o temprano, cuando hablamos mal de alguien, cuando se nos acaban los razonamientos para denostarlo, si es gordo, sale a relucir este hecho.
Ya no se puede ser gordo en esta sociedad obesa. Hay persecución y acoso hacia los gordos. Se esgrimen motivos médicos. No es sano ser gordo, las mujeres pueden tener problemas para engendrar y los hombres tienen más probabilidades de sufrir un infarto. Igual ocurre con el tabaco. No podemos fumar, no podemos ser gordos, y siempre porque se preocupan por nosotros. Quiero que me dejen en paz.