Historias de todos los días
30 Mayo 2009
Siento frío en mis espaldas. Día tormentoso que no acaba de romperse. Cielos de algodón apretado, aires que se levantan , aires que hacen bajar de golpe la temperatura. Pequeños trozos de invierno en medio de estos primeros días de verano. Mi hijo estudia yo estoy aquí abajo.
Poco a poco avanza la tormenta hacia mi morada. Trae viento, con él, olor a tierra mojada. Esta mañana he estado leyendo un rato en la terraza, había tráfico de insectos, algún escarabajo, alguna marquita otros más raros, cruzando bajo mis pies, cruzando el desierto. Vuelan otros con alas, diminutos, hormigas enanas, pequeñas, otras más grandes, pájaros, golondrinas alocadas que no paran de hacer cabriolas. Las palomas, las putas palomas. ¿A quién se le ocurriría convertirlas en símbolos de la paz? Hoy me he enterado, que después del hombre son los seres vivos más sanguinarios. Que no son palomas los símbolos de la paz, que son pichones con su ramita de olivo, que eso es de Noe, que es otra historia, la del diluvio que ahogó todo. Conversaciones tontas, sólo quiero estar callado, y si hay tormenta, disfrutar de ella. Ya ha llegado, el viento arrecía, quiero oirla, quiero mojarme. tomarme un respiro.