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Las Razones del Diablo

Historias de todos los días

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El calor del recuerdo

Desde fuera, desde lejos, que melancólico resultan los recuerdos. Son fragmentos de hielo que enfrían el corazón. Recuerdos de felicidad, de momentos plenos, recuerdos de nosotros mismos siendo felices. Tan felices que nos antojamos extraños, y nos preguntamos que magia había en aquel momento que nos hizo sonreír, que nos hizo sentirnos plenos, importantes y livianos en medio de la aplastante rutina, por encima de todo y de todos, perfectos e insuperables.
El mundo tan lleno de gente, tan similares unos a otros, tan cargados con los mismos códigos, las mismas reacciones a los mismos estímulos, cargados con sensaciones similares, arrebatos parejos, deseos y rechazos tan idénticos y, sin embargo tan extraños los unos para los otros. En medio de esta igualdad que es una tremenda diversidad ves a lo lejos, parado en la acera, a un ser humano que reconoces, que más que reconocer cognoscitivamente, reconoce tu organismo. Se esponja el cuerpo y se tensan al mismo tiempo los músculos, y un calambre recorre tu sistema nervioso. 
En medio del gentío, en medio de la gente que viene y va, andando, empaquetada en coches y autobuses, en medio de lo extraño, aparece un ser humano al que amas. En medio de la indiferencia te reconoces en ese ser humano, es una especie de diccionario personal  de signos, de gestos, de miradas, una especie de código vital personal construido con tanto esmero, con tanto tiempo, una especie de libro de claves sin el que te sentirías perdido, sin el que te olvidarías de ti mismo, de quien eres y de cómo reaccionas y vives.
Se va tu trozo de vida acera arriba, al anochecer, en medio de las primeras luces eléctricas que parecen quieren burlar la oscuridad. Tarde melancólica, tarde de tristeza, tarde para pasear, para pensar, para regocijarte en el recuerdo, en el hecho de recordarte feliz mientras ves como el calor de tu gozo, desde los pies, se va enfriando y con él tu cuerpo, ahora tibio pierde temperatura hasta convertirte en eso en hielo, en un ser solo, austero, basado en el recuerdo. 
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