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Las Razones del Diablo

Historias de todos los días

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El mes sin luz

Noviembre2010 3702Adiós noviembre de 2010. Un mes que no sabes cómo has llegado hasta él. Un mes fantasma. Noviembre, ¿qué ocurre en noviembre? Un mes tras septiembre, ansiado por significar el fin del largo verano. Noviembre, el mes posterior al precioso octubre, cuando el otoño madura. Noviembre, antes de diciembre, el mes de las navidades, el frío, el fin de año o el comienzo de uno nuevo.  Pero noviembre, ¿qué ocurre en noviembre? Nunca recordamos noviembre, se lo come octubre, se lo zampa diciembre. Una especie de paso entre dos realidades, anodino, suelto, sin sentido. Mes triste, a caballo entre el cansancio y el aliento. Mes de espera, de reposo, mes donde se aparcan planes, se hunden los propósito, el mes sin luz. 

Noviembre2010 3701En noviembre nunca pasa nada, y es difícil encontrar algo que llame tu atención. Hoy he tenido un almuerzo, al lado mío una mujer recién casada, treinta años, alegre, con un sentido excelente del humor, la conozco hace un tiempo. El almuerzo nos aburría, así que nos hemos puesto a hablar de su recién estrenado matrimonio. Me habla de su familia, de que se le coló en pleno,  el pasado fin de semana en casa, de que está hasta el gorro de ella, pero lo dice feliz, como un mal necesario y aceptable. Después, no se porque, me habla de IKEA, y de un sillón que ha ido a comprar con su marido, a quién también conozco, un chaval poco mayor que ella y que se me antoja un bendito. Eso piensa ella también, que como un santo le refiere. Santo por aguantar a su familia, y por ir a IKEA de compras un sábado por la tarde. Me dice que IKEA es un espacio especialmente diseñado para provocar peleas entre las parejas. Que todas las veces que ha ido a IKEA ha discutido con su pareja, que hay un mal rollo allí dentro, que les dan un caja grande que no cabe en el coche, que tienen que sacar las piezas de la caja para poder meterlas dentro del automóvil en medio del aparcamiento, que la vergüenza del proceso, que la discusión y el cabreo. La escucho con interés, imaginando la situación, y pienso en ti y en mi, en cómo corríamos por los pasillos, y en la necesidad que sentimos de salir de allí dentro las dos veces que estuvimos. No recuerdo si fue en noviembre. Un beso. 


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