Historias de todos los días
22 Diciembre 2010
Llevo semanas viendo la mesa vacía. Llevo semanas mirándola, y la observo tan dispuesta, tan servicial, con tantas ganas de acoger. Veo la mesa tan profesional, pero tan desierta.
Hoy, sin embargo, han aparecido dos tipos, bien vestidos. Se han quitado la chaqueta, por lo que la relación entre ellos no es ocasional. Se sientan enfrentados, pero no es para mirarse a los ojos o para acariciarse las manos entre plato y plato, hablan de negocios, están haciendo empresa y, consecuentemente, erosionando el planeta, hablando de amenazas y oportunidades, de mercados, de forecast y presupuestos, de costes, de beneficios, los putos beneficios a corto plazo sin ningún reparo en que habrá después. Os contaré su historia, si me apetece claro. Es una historia larga, sin final. Una historia que ha pegado un giro inesperado en los últimos años, una historia de final abierto, pero con final, la historia del fin del mundo. De momento, Feliz Navidad.