Historias de todos los días
9 Marzo 2010
Engañosa mañana de sol en Madrid. Un frío cortante araña la cara y el cuerpo y nos obliga a inclinar la cabeza. Me he venido en el autobús, ya que tengo el coche en el taller y lo habré de recoger a mi vuelta de Sevilla. Claro habré de buscar a alguien que se acerque a por él al taller, y me lo deje aparcado en el despacho, ya que vuelvo el miércoles de noche. Filigranas, equilibrios, montones de circunstancias y horarios que coordinar, prever, tener en cuenta. Poco puede dejarse al azar en esta ciudad inmensa ya que puedes quedarte colgado en cualquier esquina, muerto, sangrante, sin que nadie te haga caso ni te socorra. Puedes quedarte bloqueado a miles de kilómetros de distancia de tu casa, aunque estés a escasos metros.
Por fin en el puto tren, a Sevilla. Los tipos hablando por el móvil, la frase más oida: Hola, te llamo desde el AVE", "hola, ¿qué tal?, no, voy en el AVE. Llamo a mi chica, nos reímos de ello, hablo bajito. silencio, la gente se duerme.
Vamos al coche bar a tomar algo, le digo a ella. Así lo hacemos. Tomamos un vino, me sienta fatal, estoy revuelto, me aprieta el cinturón. ¿Será el atún rojo que he comido?, ¿quizás el fuet? vaya usted a saber.
En Sevilla no llueve, diluvia. tengo calor, siempre hace calor en estas putas habitaciones de hotel. Prohibido fumar, bienvenido en el televisor. tengo sueño, estoy cansado, miro por mi ventana, oscuro y húmedo, igual que me siento yo. Saldré a cenar algo ligero, y luego me voy a la cama. Mañana a las siete arriba.