Historias de todos los días
29 Marzo 2012
Hoy, día de huelga general. Una gran fiesta, un gran pueblo. Buena gente, unida, identificándose unos con otros, camaraderia espontánea. Estoy orgulloso de mi pueblo y de formar parte de él. Pongamos un poco de orden porque tiendo a perderme en el caos. Por lo tanto, dentro de este caos ordenemos un poco las cosas y mantengamos al menos ciertas referencias. Ha llegado ya la luz, los días largos y azules y ha resucitado la naturaleza. Esta primavera también ha resucitado una persona, mi vecina. La di por muerta. Un matrimonio mayor que vive al lado mío en el campo. Un día llegué y vi su casa en venta y hacía tiempo que no la veía a ella, y también sabía que estaba enferma.Como soy tan poco sociable supuse que había muerto y él, una buena persona, vendía el caserón como solución para huir de la pena. Lo sentí, son buenas personas. Pero el otro día miro por la ventana y entre las trepadroas de la valla de casa de mis vecinos veo una mancha rosa, voy a por mi gafas y miro. Un bulto rosa que se mueve despacio. La chepa de la esplada de mi vecina, torpe, de pasos pequeños, pero aún viva. Sonreí y sentí alegria.