Historias de todos los días
10 Febrero 2010
Hay días pintados al óleo, y hay días pintados con acuarela. Hoy es uno de los últimos. Todo parece liviano y llevadero, todo es suave, los colores se entremezclan y una capa acuosa parece fundir un borde con otro. Estos días también nos diluimos nosotros. No somos más que un trazo más del pincel. Estos días dejamos de ser arte y sólo somos piezas estándar del puzzle o de la maquinaría, cada uno de la suya, cada uno del suyo. Son días que se van, y nosotros con él, desdibujados, borrados. Días que no cuentan para nosotros, días de producción en silencio, en los que se borra nuestra identidad, nuestra historia. Días en los que sólo cuenta el presente. Días prensados, pero suaves, días sin memoria, de esos que no volvemos a recordar y que se amontonan en nuestro cerebro en blanco.
Cada uno en nuestra calle, cada uno en nuestra ventana, sin mirarnos, días de a lo nuestro, sin saber muy bien que nos pertenece o no, de que formamos parte o no, somo leves.