Historias de todos los días
13 Enero 2010
Bueno, todo parece estar algo más tranquilo. De nuevo mañanita sin agua. El fontanero ha ido a casa. Me dice por la tarde que todo OK, pero que he de llamar al Canal, que la llave de paso general pierde agua. Bueno, eso ya es un mal menor. Anoche disfrute meando en el campo, desde la terraza de casa. Umm, en medio de la niebla, como un gorila, jajajajaja. Había que ahorrar el agua de la cisterna, y lo que no soporto es mear y no tirar de la cadena. Se me ocurrió la idea de manera espontánea aún sin tener ganas de mear, sonreí, y decidí disfrutar de la naturaleza en medio de la oscuridad cuando llegaran las ganas.
Día anodino en lo profesional. Día gris, una especie de trozo de carne, de queso, sin ningún sabor. Te lo comes, te lo tragas y no sientes nada, no te deleita ningún sabor, no te alimenta tampoco. Un día más, un jodido día plano. Nada.
Por la tarde empieza a llover. De pronto es lo normal. Vuelta complicada. He hablado contigo hoy. He notado tu voz distinta, te he notado cansada, quizás un poco agnóstica, pero ante todo te he notado. No sabía qué decirte, es esa jodida consecuencia del silencio, del desconocimiento. Tu voz. Me ha gustado, lo mejor del día. Me ha llegado tu mensaje, no habrá más voz, de nuevo nada. Un beso