Historias de todos los días
18 Marzo 2009
Edificios metálicos, de los inteligentes, de los que se ve desde dentro, pero desde fuera no sabes que se trama dentro. Espacios asépticos con seres humanos de climatizador. Seres humanos de espacios cerrados, luz eléctrica, y dispositivos electrónicos que rastrean el dinero.
Paseo porque he llegado temprano. Llamo a mi chica, me tomo un café y hago tiempo porque no me gusta dedicar mi tiempo a esperar. Ayer vi un perro en moto, hoy patos en medio de esta jungla metálica.
Mas hombres y mujeres, debidamente climatizados llegan a la ciudad, en tubos también climatizados y veloces.
Me gustan los aviones, siempre me han gustado. También las locomotoras, no las cabezas tractoras que llaman ahora, lo navíos también. Me gustan las máquinas, me fascinan las de los años cincuenta, creo que en aquellos años debería haberse detenido la evolución tecnológica. Las máquinas, además de máquina eran bellas, plateadas, de formas redondeadas. Respetaban el viaje, ahora te transportan.
Vuelvo a mi cubículo debidamente empaquetado entre coches y camiones. El caos hoy es especialmente nervioso debido a que estamos en puente. Montones de coches parecen tener que hacer desplazamientos rápidos y cortos antes de ponerse en ruta hacia la playa.
En la calle Serrano, a la una del mediodía nos encontramos con una hormigonera maniobrando. El agente de inmovilidad cumple su papel, fuma, lleva calzadas sus gafas de sol y mira desafiante a los conductores. Supongo que deben de sentirse frustrados de llevar a sus espaldas el cartelito de "Agente de Movilidad" en esta ciudad.
Ilógica actitud la de este alcalde que imagino perverso, encorvado, manoseando sus manos blancas de uñas de manicura, sonriendo maliciosamente, mientras observa, desde los ventanales de su despacho de 80 metros cuadrados en la plaza de Cibeles, a miles de hormigas negras corriendo de un lado a otro.
Pobre Alcalde, ¿cuándo nos dira que no tendremos Juegos Olímpicos en esta incómoda ciudad? Hace meses que lo saben. En los despachos de los clarividentes ejecutores de la candidatura, los técnicos, subsecretarios, responsables de, coordinadores, directores, subdirectores, adjuntos a, y presidentes de..., están abatidos. Nadie dice ni mu, todo el mundo seguirá interpretando el papelito asignado en esta obra, nosotros también cumplimos el nuestro en la nuestra, la que está en la calle, la de los tonos blancos y rojos que trajo la primavera a Madrid. 