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Las Razones del Diablo

Historias de todos los días

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La niebla reblandece el cerebro de los ingleses

Por pitos o por flautas, hacía tiempo que no me dejaba transportar por el metro. Ciudadano fiel, hoy he vuelto al metro. Allí estaba, esperándome con una de sus puertas abiertas. 
 Echaba de menos sus brillos metálicos y su olor. Y sobre todo a sus gentes. Lo bueno del metro es que, te ocurra lo que te ocurra, él y sus gentes, esas gentes maravillosas del metro, siempre están igual. Si el Metro contratará actores para representar viajeros del metro no conseguiría el mismo efecto. Podrían contratar a los montones de actores y actrices de un sólo registro que tenemos en nuestro país, a fin de cuentas, siempre habría que interpretar el mismo papel. ¿Que tal Pe?


Ambas fotos tienen un mes de diferencia. La de la izquierda es de esta mañana, la de la derecha de finales de febrero. Es la magia del metro.

Pero siempre te encuentras historias en el metro. Hoy han tocado thrillers y arte conceptual. Mi trayecto es corto, pero para 20 minutos ha dado mucho de sí.

Un asesino a sueldo setentero tratando de pasar desapercibido. Un clásico de los thrillers aquellos que protagonizaba Fernando Rey (French Connection). Gorrito de la época, gafas negras estilo Blue Brothers, pantalones de canutillo cortos, zapatos negros y el maletin con su pistola y sus instrumentos de tortura. 

Luego se me ha echado encima una obra de arte: niño envuelto en plástico. La obra trata de representar el aislamiento, la protección, la pureza mediante la no contaminación. 
Lo mejor de la obra es que al niño núnca lo llegas a ver. Obra conceptual inducida. 

En Príncipe de Vergara el metro se ha parado. tras unos minutos de espera, un conductor con voz de pelo pincho engominado y Seat Toledo negro ha comentado a los señores viajeros algo indescifrable, teniendo en cuenta la situación: metro parado, anden vacio, tunel negro por delante y tunel negro por detrás. El conductor, a través de megafonía interna del convoy ha dicho: "Atención señores viajeros, por causas ajenas al metro,  el servicio no se desarrollará con total normalidad". ¿Por causas ajenas al metro? ¿Cuál podría ser esa causa? ¿Un viajero se ha tirado a la vía? ¿Un coche ha caido a la vía por una alcantarilla?, ¿un agente d ela ORA se ha vuelto loco y busca infractores en los túneles del metro?

Mi intérprete preferido seguía en su pasillo. Hoy, días después de no saber de él, desafinaba especialmente. Ha practicado poco (debe de haber cogido puente). Pero da tranquilidad saber que en el Metro todo, más o menos, sigue igual. 

Un día nervioso de trabajo. Un día apático, sin nervio, sólo agobio. Una actualidad triste y adocenada, pero eso sí, escalofriante. 

Las tropas se van de Kosovo, pero la noticia no es esa, la noticia es cómo se ha comunicado que se van. El caso es que se van, ¿a quién le importa?. Páginas y páginas, charlatanes elucubrando si Moratinos lo sabía o no, la bofetada a Obama, revuelo nacional, dimes y diretes, sesudos observadores hablando del procedimiento. El puto procedimiento es la noticia y no el hecho. 

Sigamos con el perruidismo de nuestros medios: Caja Madrid, guerra para controlar la cuarta Caja de nuestro país. Leyes, maniobras, verguenza nacional, pero ¿para que quiere controlar fulanito o menganito una Caja? que aburrimiento. 

En sucesos enviados especiales al vertedero donde buscan el cadáver de la criatura que mataron tres adolescentes. ¿Nos darán imágenes del cadáver en descomposición?, ¿nos aportarán algún dato mórbido de la violación? Seguro que ya hay algún productor de serie juvenil, tipo "Al salir de clase" que ya estará pensando en adaptar al cine la hisotoria, batirá records de taquilla mientras hombres proceres salen hablando de la necesidad de proteger a la gente joven de los peligros de Internet.

En deportes, Amstrong se cae y se rompe la clavícula, noticia enlatada desde ayer por la tarde, mismos comentarios. E Iniesta está lesionado y no podrá estar con la selección española de fútbol ante Turquía. Conmoción nacional. Y si pierde la roja, ¿qué será de nosotros?

Sin embargo hay algo que llama mi atención por encima de todo lo demás. Un rostro que llevo días viendo de soslayo en teles sin voz y en portadas de periódicos de lectores . 

Se llama Jade Goody, y desde hace días no sabía donde ubicarla. Hoy me he enterado de su historia. Con todos mis respetos hacia ella, y sin ninguno hacia sus británicos seguidores a los que, sin duda, la niebla les reblandece sus pálidos cerebros. Sin ninguno tampoco para productores, agentes, ventajistas, oportunistas, profesionales de los medios audiovisuales que construyen estos magníficos programas de entretenimiento zafio y grosero. Sin ninguno a los directores y editores de nuestro perruidismo que elevan a categroia de noticia de alcance global y universal la muerte en directo de Jade Goody. Británica, racista, que debe su fama a sus formas grotescas. Viva Goody que ha conseguido sacar al mercado, y forrarse, dos líneas de perfumes, una franquicia de ropa, dos DVDs y creo que hasta discos, y todo por sus gritos, insultos y humillaciones a una concursante india de una especie de Gran Hermano británico. Enhorabuena al tipo que se casó con ella a pesar de su muerte anunciada, y que supuso a la pareja cerca de un millón de libras por la exclusiva. Mi desconcierto por esas decenas, o quizas centenares de miles de personas que han seguido a través de la televisión, en directo, el deterioro, la agonía y la muerte de esta mujer. Enhorabuena a los productores que han pagado exclusivas millonarias por tener en las imágenes del exterminio de Jade. Admiremos a una occidental insultando a una oriental, compremos el espíritu que transmiten sus perfumes y condenemos el racismo como cínicos hipócritas al mismo tiempo. Demos ribombantes nombres a las nuevas avenidas de cartón piedra de los nuevos suburbios burgueses, como "avenida de la integración", y creemos talleres muticulturales de intercambio de experiencias. No entiendo nada. Como decía no me acuerdo quién. "Cuanto más conozco a los hombres más quiero a mi perro". 

Después de darle muchas vueltas, he ido a ver al traumatólogo. He tenido que coger un taxi, se me hacía tarde por una visita inesperada, y como todas las visitas inesperadas, pesada. 
Atasco en Madrid, he llegado por los pelos. De vuelta al mundo de ASISA y a su cartel de médicos. El de hoy un sesentón simpatico. Me palpa la pierna y me dice que mi recuperación de la rotura de fibras va estupendamente. Todo bien, excepto que cuando ya me iba me pregunta: ¿tienes claustrofobía?. No lo se, le digo. Le pregunto, ¿por qué? Porque te voy a mandar hacer una resonancia magnética. ¡Coño!, una resonancia magnética para una recuepración de rotura de fibras que se recupera optimamente. No entiendo nada. 

Salgo de allí con la aprehensión de que con la resonancia van a hacerse palpables todos mis cánceres, mis tumores y mis humores malignos.

Llamo a mi chica mientras paseo, El cielo está blanquecino, pero la tarde es estupenda. Mi chica se rie de mis miedos. Me encanta oirla reir. Se ofrece a acompañarme a la resonancia. Ojala, consigue que todo sea divertido. La claustrofobia la puede cambiar por sólo una experiencia más. Paseo con mi chica por Madrid. La quiero

 
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