Historias de todos los días
8 Mayo 2009
Día bochornoso en Madrid. Se ha medio nublado, pero la temperatura volverá a ser alta. Tormentas de verano, dolor de cabeza. Gente con la boca abierta. gente desgastada, comienza la lucha contra el calor en esta ciudad. Viernes, acaba la semana, al menos la laboral. Anoche fui al teatro, noche templada, terrazas llenas en Lavapiés. Los mismos personajes de hace 20 años en el barrio mezclados con los nuevos inquilinos. La fusión ha sido total. Vimos una obra de Valle-Inclán, no se me ocurre un barrio mejor para representar una obra de este autor.
Tengo unas ganas locas de vivir. Supongo que esto va asi, a rachas. Supongo la vida como una escalera por la que subes y bajas, en medio está el vacío. Supongo que a veces la bajas corriendo, que otras la subes pesadamente. Te cruzas con gente en la escalera, miras de reojo o te miran con el rabillo, también miras por el hueco para ver que alto has llegado o cuanto te queda por ascender. La caída te da miedo y huyes a refugiarte a las paredes. Te paras en el descansillo, te detienes a tomar aliento,
Tiene cosas extraordinarias la escalera de la vida, lo mejor la gente que a veces te encuentras en un descansillo. Tu dices si subes o bajas, y ella si está en ascenso o en descenso. Tu cuentas que cosas has encontrado plantas más arriba, y ella qué por los sótanos o qué cuando acaban los peldaños. Ocurre a veces, que esa persona decide subir o bajar contigo, y eso es maravilloso.