Escrito por Fausto Lipomedes y de
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500 kilómetros hasta las playas de Turquía. Estoy con mi hijo. Disfruta él de mi, y me asombra a veces que me quiera tanto. Me pilla desprevenido, me pilla a contra píe, me asombra que me ame intensamente, y al mismo tiempo me fascina. No se porque tengo esta incredulidad hacia el amor y hacia el cariño, quizás debiera de hablar de ello, quizás debiera hablaros de mi familia, y quizás lo haga: Gracias por ese mensaje, mi vida. Te quiero.