Historias de todos los días
8 Abril 2010
A veces la vida es una puta maraña. Se cruzan principios, posturas éticas y oportunidades, maldades y malas conciencias, conductas debidas o indebidas, lo muerto con lo vivo, personas y entes aislados, decenas de caminos posibles, ganas de romper todo, ganas de estamparte contra el lío sin miedo al impacto, recelos y anhelos, deseos con negaciones, grandes palabras con otras ruines y mezquinas.
Y sin embargo, todo forma parte de un orden más o menos perfecto. Con sus zonas más bellas y amables, con otras más imperfectas e impuras. Así es la vida, imposible vivir en ella quedándote al margen de muchas cosas en las que no esperabas entrar. O quizás es que seamos débiles y nos sea imposible permanecer fuera de ellas. La vida, que no deja de sorprendernos y de intentar llamarnos la atención sobre sí misma, de mantenernos despiertos, con sueño y ojeras, alertas, nerviosos, tensos, casi epilépticos. La vida, tan mal diseñada, tan mal construida, tan mal pensada y bocetada.