Historias de todos los días
18 Septiembre 2011
¿Cómo no? he tenido que salir a buscarla. Estaba escondida, perezosa. Hoy tenía ganas de ocultarse entre los árboles. Decrece, decrece mucho más rápido de lo que creía: Lo bueno de no querer saberlo todo es que lo descubres por tí mismo, y lo que descubres adquiere otra dimensión.
Día sin pena ni gloria. Día tan perezoso como la luna. Me he ido a dar una vuelta a ver si sentía la anunciada bajada de temperaturas, pero nada, ni un brizna de frescor en el ambiente. Tarde ardiente, aunque no nos engañemos, ya sin el furor de semanas atrás. ültimos días del verano, de este horrible y extraño verano.
Colores rojos inflamados, colores que parecen haber perdido su fuerza. Inesperadamente solo. Parece que todo el mundo prefiere no estar conmigo, o quizás haya pasado ya mi época, como ha pasado ya la de este verano. Es tarde.