Historias de todos los días
9 Mayo 2012
Siendo mis sueños, o quizás deba de decir los sueños, lo más surrealista que vivo ahora, anoche me preparé a fondo dispuesto a tomar buena nota de ellos. Libretita y lapiz en la mesilla para usar a la menor oportunidad. Me acosté en torno a la una de la madrugada, lei un rato y víctima del sueño, apagué la luz y dejé mercerme por el descanso. Hasta esta mañana, de un tirón. Me he levantado relajado, pero también echando de menos mi estancia en otros mundos paralelos. Veremos esta noche.