Historias de todos los días
30 Marzo 2020

Pues otro día más y hoy no he estado solo. He tardado en darme tiempo de que así era, pero al final he tenido que reconocer la compañía. Concretamente ha sido la de una pequeña mosca, supongo que una de las primeras de esta temporada, una mosca solitaria, una mosca exploradora. Es increíble como aparecen en cuanto los días se alargan y el Sol va cambiando de ángulo para comenzar con su tortuosa misión.
Aún así, he de reconocer que desde el primer momento he sentido un aprecio especial por ella. Me ha acompañado a todas las estancias de la casa y si bien pensaba que lograba darle esquinazo y dejarla encerrada en alguna habitación de la casa, zas! , al minuto de estar tranquilo en el cuarto de trabajo, en el que me he pasado prácticamente todo el día, aparecía suavemente sobre la mesa, auscultando todo lo que tenía sobre ella, pero eso sí, con delicadeza.
Puede que sea una mosca concienciada con la situación y que ello le haya llevado a moderar su capacidad de incordiar.
Nos hemos llevado bien, he tenido tiempo de observarla ya que también ha roto los límites de seguridad que se imponen normalmente, en cuanto ponerse a tiro y frente a nosotros. Normalmente atacan en picado desde lo alto o lo hacen por la espalda, pilándote desprevenido. Pero no, esta vez la mosca ha sido noble y no miento si afirmo que en algún momento he llegado hasta hablar con ella.
El día ha sido frío, el invierno parece haber aparecido ahora y se ha levantado viento del norte, lo que ha provocado que cuando he salido al exterior, la sensación fuera realmente polar. Así que hoy no he visto seres vivos notables, hasta los gatos están escondidos y la pareja de golondrinas, que aunque no os lo dije, aparecieron ayer, hoy debían de estar en algún refugio. Así que ante la ausencia de seres a los que observar o acercarme, hasta me han entrado ganas de poder hacer algo similar a una caricia a mi mosca, pero ya sabéis que son desconfiadas, por lo que enseguida he descartado la idea.
Ahora estoy en el salón, y no la percibo. Puede que haya decidido quedarse en el otro cuarto y se proponga prepararse para dormir. Sinceramente no sé a que hora se van las moscas a la cama ni a qué hora se levantan. Sin embargo, no voy a ocultar cierta expectación con el hecho de poder encontrármela mañana de nuevo.
Me viene a la cabeza el dicho tan popular de "se entretiene con una mosca", pero por eso he apreciado tanto a la mía, pues realmente no ha sido mi caso hoy. Ha sido un día productivo y además, la mosca ha contribuido a ello, no me cabe duda; con lo cual rompo el mito en mis creencias particulares. De hecho, yo que siempre he sido un mal estudiante, cuando mis padres me decían aquello "se entretiene con el vuelo de una mosca", siempre pensaba que ni siquiera tenía una a mano para tal fín, paradojas.