Historias de todos los días
9 Octubre 2022
/image%2F1394334%2F20221009%2Fob_065684_img-5656.jpeg)
Sólo una breves líneas porque estoy algo enfermo. Nada grave, creo que un simple constipado con pretensiones de ir a más. Me aterran, pues uno de ellos se envalentonó y me sumió, hace ya años, en unos días de delirio, de agotamiento y de dolor durante lo que no llegué a descartar, en algunos momentos, que eran mis últimos.
Pero eso ya fue hace tiempo. Ayer estaba roto, con sólo ganas de estar tirado y boquiabierto. Aún así, saqué fuerzas para irme a andar por la mañana, e incluso me atreví a correr un rato. No sé que piensa mi cuerpo de mi cuando le someto a esos esfuerzos. Si se me queja yo no le escucho o simplemente, en silencio, le transmito, es bueno para ti.
Etapa extraña la mía, dejando la madurez y entrando, poco a poco, en una edad conflictiva, empezando a ser invisible, empezando a ser considerado como alguien mayor; es decir, despreciado como activo eficiente y fiable. Pero esto es otra historia.
El caso es que ayer, estuve por la tarde muy cansado, dejando a mi cuerpo depositarse por entero, a todas sus partículas sin excepción, sobre el sillón de casa. Sintiendo ese placer del descanso que no va a ser alterado, girando levemente el cuello para ver al día anaranjarse y después volverse morado y oscuro al final. Bostezaba, dormitaba, me despertaba y ansiaba irme a la cama. Aún así era temprano, por los que alargué la decisión de irme al lecho. Y llegado el momento, lo hice con ilusión, previendo un sueño largo, profundo y reparador.
Sin embargo y después de leer un rato, costumbre arraigada en mí, tras apagar la luz, comenzó una noche inquieta, llena de sobresaltos, de despertares, se sueños raros de los que apenas recuerdo nada, sólo montones de gente entrando en ellos, observándome, mirándome de manera extraña; gentes perfectamente acicaladas, elegantes, más bien diría vestiditas con decoro y como maniquís de un gran almacén. Pero eran tantas y tan diversas que acabaron agotándome y no pude deshacerme de ellas hasta que no se intuyó el crepúsculo.