Historias de todos los días
27 Agosto 2018

Hoy, mirando mis hierbajos y después al horizonte, mientras observaba al Sol perderse en él.
Hoy, después de encender una vela bajo una Virgen que heredé de mi abuela. Hoy, que necesitaba que las cosas marcharan bien, he echado mano de esa fe que racionalmente niego pero a la que acudo cuando me siento una simple molécula de este Universo.
Hoy he encontrado un momento de paz mirando al más allá y al más acá, en el horizonte.
Cuando no hay capacidad de resolver, ni de decidir, lo más humano es confiar en un cierto orden, en algún arquitecto que controle las geometrías.
Y pensaba yo en lo que nos preocupa la tecnología y en el caos que imaginamos si un día todo ese artificio falla o simplemente se apaga, y pensaba yo, mirando mis hierbajos que van ocupando silenciosamente mi vacío, que cuando todos nosotros acabemos, porque así será, ellos, los hierbajos, las hierbas, las flores, las plantas, los árboles y los arbustos, borrarán nuestro rastro en este planeta y el astro, rutinariamente, se esconderá, estoico, tras las copas de la selva.