Historias de todos los días
5 Abril 2026
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Lipo ya no sabe de qué escribir. Se le antoja el mundo antipático y aburrido. Nada llama su atención y por mucha información y noticias que reciba todos los días, la mayoría de ellas le parecen de cartón piedra, ridículas y propias de un patio de colegio de pequeñines. Observa lo que ocurre como quien mira un cuaderno escolar lleno de garabatos coloreados y florecitas de pétalos gordos y rojos y olor a caramelo, nada es adulto, todo es estúpido e infantil.
Sin embargo, en medio de una guerra incomprensible y con cuatro tipos volando hacia la Luna para ni siquiera alunizar, considerándolo como un suceso planetario histórico (a pesar de que ya lo hicieron hace 56 años tres tipos en una caja de hojalata y sí alunizaron); en medio de todo esto, un hecho se cuela, o lo cuelan, en la actualidad.
Una chica de veinticinco años, abandonada por su familia, abusaba en un centro de acogida, suicida frustrada después de tirarse por una ventana y quedarse atada a una silla de ruedas, ha solicitado la eutanasia y se la han concedido. Se monta, obviamente, la polémica con sus corrientes de opinión. A Lipo le aburre tanto que los mentecatos opinen sobre este tipo de hechos tan íntimos.
Sin embargo, a Lipo lo que le llama la atención son un par de informaciones que apenas se destacan en medio del fulgor de los fariseos de uno y otro lado. La primera de ellas es una hora. La mujer murió a las seis de la tarde de un día (y Lipo se acordó de ella), y a las seis y diez pensó que ya no estaba, se había ido. Y pensó Lipo que quizás fuera la primera vez que él vive, con antelación, con el conocimiento de cuándo va a morir alguien y cómo ese dato pesa en la conciencia de otro ser humano.
Y la otra información a la que accede es al hecho de que esta mujer, con veinticinco años, deseó morir sola, sin nadie a su alrededor, en una habitación cerrada, sin ningún otro ser humano que pudiera agarrar su mano, ¿para qué? ¿Para agarrarla a este mundo? ¿Para soltarla cuando ya haya dado el salto definitivo? Y cree Lipo que lo entiende y piensa si en esos momentos, cuando le toque, sea dónde sea y cómo sea, si no querrá también estar solo e irse así, como quien salió por la puerta y se perdió en el horizonte para siempre.