Historias de todos los días
12 Diciembre 2011
El frío y la desidia men han obligado a abandonar el campo. El frío, la desidia y la apatía, y os aseguro que estoy positivo y con ganas. Refugio en las calderas de la ciudad. En sus canalizaciones urbanas, bien rematadas, en sus chorros de calor herméticos, en sus luces ambientales y en la gente, en las miles de gentes pegando saltitos.
Fin de semana en la ciudad, con esa típica melancolía, esa vuelta a los orígenes sencillos, esa especie de amabilidad del tiempo sin prisas.