Historias de todos los días
30 Enero 2022
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Domingo plácido, que hacía muchos que no tenía uno. Además, recuperando mi pierna izquierda que creía que iba a perder. No sé que me ha pasado; simplemente, el jueves pasado me levanté con molestias en el lateral externo de su muslo que achaqué a la edad, esa en que el cuerpo, recién levantado de la cama, ha de darse cuenta de que vuelve a estar activo; o sea, que has de darle tiempo para que se engrase. Pero no, aquella molestia fue acrecentándose a lo largo del día y a última hora de la tarde, hacer fuerza con mi pierna izquierda era una misión imposible, veía las estrellas de dolor.
Así he estado, cojeando, desde entonces, a base e un paracetamol cada ocho horas y cremas en la parte afectada, pero, al margen de una leve recuperación momentánea, pasadas unas horas mi pierna seguía igual de dolorida. Subir y bajar del coche ha sido toda una odisea o sencillamente bajar unas escaleras, pues debía hacerlo usando sólo la derecha como escaladora o liderando el descenso. De hecho, bajando unas, el viernes pasado, he intentado probar las fuerzas de la izquierda y me he desmoronado. Es tremenda la pena que te das a ti mismo cuando te caes en la calle sólo porque a tu cuerpo le falla alguna fuerza.
Afortunadamente para mí, ayer vino mi hijo con su chica. Me recomendó pasarme al Ibuprofeno, por su efecto antiinflamatorio, y ha sido todo un acierto. De hecho, tras la ingesta de la primera pastilla, apenas una hora después, he notado una notable mejoría en mi miembro afectado. Era como si estuviera esperando esa sustancia antiinflamatoria que lleva esa pastilla, y dijera para sí mismo: joder, ya era hora.
El cambio ha sido radical y, si ayer, antes de replantear el cambio de medicación, salí a caminar y apenas pude hacer cuatro kilómetros y medio cojeando, hoy he llegado a los seis y a paso brioso. Estoy deseando poder recuperar mis carreras, que he olvidado durante más de quince días debido a las bajas temperaturas del invierno y a la oscuridad que hay aún a las siete y media de la mañana. Poco a poco el Sol despierta antes y todo indica que el cambio climático está arrinconando al frío, así que antes de que nos vayamos todos a la mierda, volveré a correr por las mañanas.
Por lo demás, ha sido un mes de diciembre para olvidar. No voy a enrollarme aquí con las razones, pues lo recordaría, y lo que quiero es pasar página. Incluso pienso que esto de la pierna también se ha visto potenciado por el cansancio y la apatía del final de año. Un final de apretar dientes y decirte, venga tira hacia adelante, no hay otra vía que este camino, aunque nos te guste.
Bueno, sólo quería retomar el contacto y el hábito de escribir un rato, aunque sea de manera breve, creo que lo echaba de menos.