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Las Razones del Diablo

Historias de todos los días

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¿Cuántos Lipos?

Pobre Lipo, que anda con no sabe cuántos Lipos dentro de él. El año arranca de lo más complicado para este ser que no sabe muy bien porque se mete a veces en tan hondos jaleos. 

Lipo agarra una gripe de esas que te hacen recordar el año. Claro, el pobre hombre recuerda aquella otra que se trasformó en una bronquitis asesina y que le tuvo, literalmente, transitando entre éste y el otro mundo durante un par de días de una semana y pico en las que se sintió como un simple residuo. 

Por lo tanto, Lipo, con esta nueva gripe que ha ido anidando, así, a lo tonto, se asusta. Será que Lipo es más viejo que cuando hubo de hacer frente a aquella otra asesina. Será que Lino no quiere morirse o al menos de esta manera. En aquella ocasión, la médico que le atendió en casa se lo dejo muy claro: te vas a morir de esto, le dijo, el tabaco que tiene locos los bronquios chaval. 

Lipo salió de aquella y no fumó durante aquel trance simplemente porque carecía de la voluntad necesaria para saber si le apetecía llevarse un cigarrillo a la boca o no. Lipo respiraba como un mamífero varado en la orilla y sentía una piedra enrome en su cabeza que caía también sobre sus párpados. El resto era rezar para que la tos no llegara e  hiciera estallar el tórax, y con el rezo se iba al sueño y ¿por que no al eterno?

Asi que Lipo, y su nuevo Lipo el Viejo afrontan este nuevo drama médico barruntando el terror. ¿Qué hace Lipo? Lipo decide dejar de fumar, así, de manera radical, definitiva, divina, antológica, un giro de guión. 

Fácil, pues cuando ocurren estos episodios víricos, sólo pensar en el tabaco te provoca rechazo. Pero lo peor de la crisis, que aunque no tan profunda como la anterior sí ha tenido sus cotas abisales, pasa, y Lipo y Lipo el Viejo, poco a poco, van recuperando cierta estabilidad. 

Ambos se dan cuenta de que les apetece un cigarrillo, pero he aquí que el Viejo ha debido influir algo en el Lipo de siempre, pues nada de cigarrillo, descartado por completo. Lipo el Viejo parece haber conseguido meter el jodido paquete en la famosa caja del NO, Por fin. Es el nuevo plan de Lipo el Viejo que ha reemplazado al anterior de Lipo. Parece que el nuevo vislumbra volver aa ventor el placer de fumar días antes de barruntar la muerte.

Pasan los días, y cinco después, Lipo y Lipo el Viejo empiezan a notarse extraños, algo ocurre dentro de su organismo, sus bocas parece estar más sensibles, sus dientes parecen recorridos por un laser y su lengua se antoja un poco acorchada. ¿Que pasa con su nariz, su garganta? Lipo y Lipo el Viejo están cansados y sus articulaciones crujen. ¿Es la gripe? ¿Es la nicotina que ya no entra? Ambos se van a informarse y claro, que se normalice el nivel de monóxido de carbono de la sangre en 24 horas algún síntoma ha de tener, suena a engranaje de motor. Y baila con más gracia la circulación sanguínea y los pobres pulmones deben mirarse asombrados el uno al otro. ¡Coño!, se dicen Lipo y Lipo el Viejo, ¿para qué queremos tanto? Un Lipo Limpio les responde: Nunca es tarde. ¿Quién cojones es este? Se preguntan el Lipo de toda la vida y el Viejo. Ni idea se responden. Es un Lipo limpio, un autentico gilipollas inmaculado que pretende ser un regalo aun sin abrir a estas alturas de la vida. 
Lipo y Lipo Viejo no saben que hacer con Lipo Limpio. Apenas tienen conversaciones en común y los entornos a los que están acostumbrados difieren mucho durante estos primeros días de convivencia. Sin embargo, los tres parecen saber que han de llegar a algún tipo de acuerdo porque también saben que, de momento, no les queda otra que soportarse. 

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