Historias de todos los días
17 Octubre 2024
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Hoy he ido a comer solo al mismo lugar al que suelo ir habitualmente los días laborables.
Claro, acostumbrados a verme siempre acompañado, hoy, los camareros y algunos clientes tan habituales como yo, me han mirado extrañados.
¿Qué? —me dicen—¿hoy solito?
—Pues sí, respondo, -y tan a gusto, yo no me lo guiso, pero sí me lo como—.
Sonrisas, alguna risa y creo que alguno o alguna ha pensado, umm, me encantaría también estar solo, disfrutando ¿de qué?
Debe de ser preocupante hablar con un gasto, y más aún si ese gato es callejero y maúlla reclamando su cena, y con él cinco o seis más, pero es él el que maúlla.
—No hay cosa peor que empezar a caer mal—, le digo al gato- Sobre todo, le continuo diciendo desde dentro de mi casa, por lo tanto el no puede oírme—, si encima eres un puñetero gato callejero.