Historias de todos los días
30 Enero 2025
Lipo acaba enero con dos pares de calcetines para coser. Se le han hecho agujeros en las punteras . Los tiene sobre la mesa del salón a ver si una de esas tardes de sillón en las que dormita y descansa durante los fines de semana, se anima a enhebrar una aguja y coser torpemente los orificios.
Es curioso, piensa Lipo, pues a lo largo de su vida no recuerda muchos calcetines agujereados y no sabe porque, en su atardecer, este hecho comienza a ocurrir. También razona que cuando algún producto es de su agrado, lo usa intensivamente, y es el caso de estos dos pares de calcetines; uno de ellos para correr y el otro un tupido ejemplar para llevar los pies calientes en los fríos días del invierno.
Piensa Lipo que urge la reparación y también si ha de cortar sus uñas de los pies por si han sido ellas, concretamente la de sus dedos gordos, las que han provocado los agujeros al empujar cortantemente el tejido. Pero ha verificado que están cortas, pues no las soporta de otra manera, tampoco la de sus manos. Llega a la conclusión, pues, que todo se debe a un uso, como apuntaba anteriormente, intensivo de ambos pares. Y ahí están, sobre la mesa, veremos por cuánto tiempo.