Historias de todos los días
3 Febrero 2025
/image%2F1394334%2F20250203%2Fob_c7aa90_img-9325.jpeg)
Siempre hay etapas en las que Lipo no sabe muy bien cómo va a salir hacia delante. Siempre las ha habido y…, un momento, pocas o prácticamente ninguna le queda ya.
Lipo funciona por intuiciones y nunca toma decisiones, al menos de la forma en que podríamos suponer que han de tomarse, sopesando los pros, las contras, suponiendo y proyectando consecuencias… Básicamente, lo que hace él es dejarse guiar por lo que constituye el no. Por lo tanto, si en esta vertiente está el no, es que en la vertiente contraria reside el sí, y en esa, entonces, es dónde él se aposenta. No entiende Lipo porque cuando alguien te empuja a tomar una decisión siempre hay que decantarse por la opción positiva y no por la negativa. Sobre todo porque normalmente tenemos mucho más claro lo que no queremos y no nos apetece que aquello que es de nuestro agrado, que es sencillamente todo el universo de posibilidades que caben en el espacio restante. Claro está que hay quien puede argumentar que, si sólo nos dejáramos llevar por lo que nos place, acabaríamos siendo unos energúmenos sociales, unos egoístas integrales campando a sus anchas en un auténtico y desmedido libertinaje. Bueno, tampoco hay que ponerse así, piensa Lipo.
LWG a veces no bucea en el lago de las palabras. A veces es tan tremendamente literal que todo es como un cristal pulido y transparente, sin arañazos, sin posibilidad de ocultar o deformar lo que vive a su otro lado. No sabe Lipo si esas cosas se aprenden, lo de la literalidad, o si esas cosas te las enseñan o quizás ya se venga con ellas puestas. Ni idea, pero LWG le ha enseñado una fotografía de una carta que escribió con ocho años y en la que felicitaba el cumpleaños a una tía suya. Lo normal a esa edad sería decir: Muchas felicidades, tía, en el día de tu cumpleaños, pero no, LWG escribe con letra redondilla: Te escribo esta carta porque mañana es dieciocho de febrero de mil novecientos ochenta y dos y es tu cumpleaños. Eso es literalidad, el resto no es nada, sólo un mundo de caos y superchería. Aun así, Lipo no acierta a averiguar si escribir así a esa edad es fruto de la enseñanza o, simplemente, de una primera aproximación a una explicación, la tuya, del mundo. Y está seguro de que si LWG esto leyera le diría: te has equivocado con la fecha.