Historias de todos los días
12 Agosto 2025
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Hoy ha leído Lipo sobre la muerte inexplicable e inesperada de una atleta a la temprana edad de treinta y pocos años. Bueno, es más, ha muerto el día de su cumpleaños. Parece ser que era conocida entre los locos que les da por correr por las montañas como cabras y estar todo el día trotando con una gorra con la marca del patrocinador en el frontal y saltando de un país a otro, de una cordillera a otra, de un glaciar a otro, colonizando el planeta.
A Lipo, que le fascinan estos temas de la muerte, le ha costado encontrar las circunstancias del deceso. Está claro que sobre el hecho físico de dejar de existir no se informa. Se ha puesto de moda esa costumbre puritana que, a modo de postales de primera comunión del siglo pasado con letras doradas, desea al tipo o tipa que se muere, una vida eterna llena de plenitud. En este caso, las frases gilipollas que le han dedicado en las redes sociales, a través de las cuales se ha informado del hecho, decían cosas como: “corre alto, vuela con tus alas allá donde estés” o “te has ido muy temprano, te sentiremos en los caminos que aún nos quedan por recorrer”. Obviamente, sobre la muerte de la corredora ha informado su casa patrocinadora, supone Lipo que al mismo tiempo que hacía números sobre la pérdida de rentabilidad que el deceso les va a producir.
Lipo, ha tenido que bucear mucho para, al final, enterarse de las circunstancias de la muerte de esta mujer joven. Para ello, antes, ha tenido que recorrer con la corredora todo su palmarés deportivo: picos subidos, carreras absurdamente duras con nombres agresivos y extraños, récords, concentraciones, maratones… Bueno, al grano. El hecho en sí es que la mujer, consigue leer Lipo, simplemente ha aparecido muerta en su cama. Lo cual, piensa Lipo, no deja de ser la mejor forma de marcharse de este mundo. Para los demás queda el trago de levantarte y trasladarte.
Obviamente, piensa Lipo, habrán de hacer la autopsia y dilucidar qué combinación de factores químicos han provocado el óbito de la atleta, pero no deja de sorprenderle el hecho, por su juventud.
Aquí acabará la historia de la corredora que murió a una edad excesivamente temprana y que deja un vacío entre la comunidad de runners de montaña del mundo, cree Lipo. Dentro de unos días, habrá otra información que diga algo así: La muerte de Fulanita de tal, provocada por…
Razona Lipo, que quizás se haya debido a un colapso patrocinado por las sustancias que ingieren ahora los atletas para conseguir marcas imposibles, sólo asumibles por los dioses, para que podamos asombrarnos mientras comemos palomitas o pizza, como cerdos, en el sillón de casa. Cuando lo consigue, el récord, lo publicita la marca patrocinadora y al atleta le hacen un par de entrevistas en las que aparece, obviamente, con su gorra y suéter rotulado con la marca. Este rito se repite hasta que sus cuerpos humanos aguantan y son capaces de conseguir cronos imposibles o hechos insólitos.
Llegados a la cuarentena ya habrá jovencísimas promesas pulverizando los récords del pasado, o bien, si el cuarentón o cuarentona, se mantiene en forma y sigue compitiendo, este hecho, en sí mismo, le convertirá en noticia. Pero llegará el momento que esa persona, piensa Lipo, ya no pueda y entonces, otro departamento de su marca patrocinadora, ofrecerá al deportista dar charlas en foros empresariales para hablar de retos, competitividad, logros, superación, rendimiento, mirar hacia delante, levántate cuando te caigas cabrón y si te duele no hagas caso al dolor… Uff, piensa Lipo, ¿y si fue un suicidio?
Y así pasa la vida. Y le ha venido todo esto a la cabeza a Lipo esta mañana. Ha sido al amanecer, cuando, enloquecido por la imposibilidad de dormir, se ha tirado de la cama y, mucho antes de que el Sol emergiera por el horizonte, se ha lanzado a corretear por el camino blanco. Y antes de comenzar mira al cielo y ve allá arriba dos objetos luminosos, los dos últimos puntos de luz visibles justo antes del alba: Venus y Júpiter. Se ha enterado Lipo que salieron prácticamente juntos hacia las 04:25 por el este y que han aguantado en el cielo hasta que la claridad del amanecer los borró, cerca del inicio del crepúsculo, allá por las 06:53 y los mató definitivamente el amanecer, a las 07:22. Y mirándolos, y si fuéramos unos románticos ignorantes, ¿por qué ella no podría ser uno de esos puntos que, desde arriba, velara, junto a no sabe Lipo quién, por su esforzado corretear? Sonriendo, comienza a correr y en la semioscuridad se cruza con almas errantes en pantalón corto y camiseta.
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