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  • : Las Razones del Diablo
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  • : Cosas que nos pasan todos los días. Cosas que creemos no son historia, pero lo son.
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3 mayo 2013 5 03 /05 /mayo /2013 23:00

mayo 0088Subo la calle en cuesta. Me cuesta mover mi pesado cuerpo.  Un cuerpo sin gracilidad, de movimientos lentos, un viejo elefante de pies planos subiendo por esa calle, luchando contra la pendiente de asfalto. Ahora entiendo a los ancianos que han de detenerse para tomar aliento, para dar aire a sus articulaciones, a sus huesos débiles, a sus músculos de trapo.  Voy pensando, son ideas absurdas, teorías absurdas o no tanto. Sólo se me ocurren andando, yendo de un lugar a otro, solo. Hago apuestas descabelladas usando como dados el tráfico, la gente que se cruza en mi camino, un paso de cebra, un objeto caído en el suelo. Trato de vencer la inclinación.

 

De pronto ha vuelto a llegar la primavera. Han emergido los colores sustituyendo a los oscuros grises, los marrones pardos. La calle se ha llenado de gente. Oigo risas multicolores, oigo conversaciones sofocadas por la excitación de querer hablar y yo sigo en silencio. Debo de tener alguna tara de nacimiento con esto de la felicidad. Creía que iba a ser más fuerte, y me doy cuenta de que no soporto el silencio. El silencio es endiablado, dentro de él reside un poderoso ser maligno que va cercenando las certezas de una sonrisa. Se adueñan de ti las suposiciones, se engrandecen las dudas. El silencio, donde no hay palabras, rompe, uno a uno, los hilos que conforman la cuerda, y entra el pánico, y con él a veces la locura. Tranquis, sigo cuerdo, pero  a veces preferiría no estarlo, no razonar tanto, conformarme con los hechos, aceptarlos, asimilarlos, integrarlos en mi organismo y, quizás, mandarlos al cubo de basura que debe de haber en el cerebro y que parece que yo no tengo. Pero tengo a lo que agarrarme de momento, mis tomates, mi cactus, unos días en la semana, concretamente por las tardes y, por supuesto, mis recuerdos, siempre mirando al pasado, ero que glorioso es recordar lo bello, sonreír y querer. 

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3 mayo 2013 5 03 /05 /mayo /2013 01:08

Hola de nuevo. Si estoy aquí es que padezco de soledad. Sea por lo que sea, aquí estoy. ¡Normas!, más normas. Cuando eres feliz...... no existen las normas. Las conductas son regidas por la libertad, la intuición, el deseo, la alegria. Pero en cuanto aparecen los problemas......, aparecen las normas, las reglas, la conciencia, los "yo creo". Y no los niego, son necesarios, pero a mi parecer nos rigen excesivas normas y conductas "debidas" y "esperadas" que nos afectan porque otra persona también se rige por las suyas y destrozan las nuestras que, a fín de cuentas son las nuestras. Normas, que alguien, algún día, escribió elevándolas a la categoría de modos adecudados de actuar de un ser humano. El autor no debió inspirarse en la Naturaleza, más bien debía de tener como objetivo satisfacer algún interés palaciego. A veces nos da miedo ser felices porque creemos que es imposible, y vemos como la normalidad navegar entre grandes olas de conflictos, remodimientos y conciencias. Nos negamos a nosotros mismos, negamos las sonrisas, los suspiros, los besos, los abrazos, los ojos resplandecientes, los pasos flotantes. Nos enamoramos y ya pensamos, enseguida, que durará un tiempo limitado.  La felicidad son rellanos pequeños en esta dura ascensión que es la vida. Y en vez de recrearnos en ellos, parar y beber agua del riachuelo entre hierba, nos encabezonamos en seguir ascendiendo ¿Habéis conocido alguna creación más imperfecta que esta vida? Tranquilos, que no voy de perfecto, pero trato de no perder de vista mi yo mismo. Estoy cansado de satisfacer, jugar a equilibrios, de joderme cuando tengo opción de no hacerlo, pero claro, siempre jodes a alguien. Este mundo es como si estuviera carente de una sola historia de felicidad entre dos seres humanos, una sola historia de frustración y tristeza que ha roto el equilibrio de todo el planeta, una sola historia que navega histérica entre todos nosotros tratando de encontrar acomodo, por eso, a veces, cuando busca un nuevo nido, somos felices. Tengo un cactus que me hace compañía, al que hablo y mimo, y también un montón de tomateras, aún ramitas de un centímetro con dos alegres hojitas coronándolas. Crecerán, buscarán la luz, lo darán todo, hasta frutos, ¿Qué saben de problemas?. Son pedacitos de un gran corazón, gracias. 

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27 marzo 2013 3 27 /03 /marzo /2013 19:47

marzo2103 0004Y después de tanto tiempo, tonto de mí, hombre temeroso, pienso que me vas a recibir de mal humor. Y después de tanto tiempo pienso que estarás malhumorada, que querrás herirme y hacerme daño, que me lo pondrás difícil. Siento yo más miedo de mi lejanía que tu de mi ausencia y comprendo tu fidelidad. Firme y hermética has guardado mis pequeños tesoros. Cerrada a cal y canto, a nadie has dejado entrar en nuestra intimidad. Impasible a los días has soportado lluvias y nieves. Te dejé con los brazos de los árboles pelados y raquíticos y vuelvo a ti con ellos llenos de bolitas verdes con ganas de eclosionar. No merezco tanto.  Yo siempre pensando en catástrofes y apocalipsis, en la idoneidad de mis conductas; tu, simplemente, me dejas ser cómo soy, aceptándome y siempre recibiéndome con ese abrazo cálido y acogedor, dándome ese silencio, ese sosiego, la libertad. Te recorro de arriba a abajo, miro en todos tus rincones y nada extraño hallo, sólo lugares donde descansar y recostarme. Lejos de ese mundo repleto de vendedores, aquí estamos, tu protegiéndome de ellos, yo dentro de tí, a salvo. Hasta la araña, patilarga y nerviosa que había entrado por el fregadero me ha parecido amable y jugando con el agua la he invitado a irse por dónde llegó. De nuevo, tu y yo a solas. 

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19 marzo 2013 2 19 /03 /marzo /2013 23:43

IMAG0044.JPGSerá como el engañoso mar que siempre vuelve porque nunca acaba de irse. Será como el mar, siempre en movimiento pero inmóvil en su sitio, quieto y tan inquieto. Será como el mar con sus cambiantes tonos, casi siempre fríos. Ese mar sin amigos pero que acoge y refugia a tantas miradas, pensamientos. Soberbio, que le gusta ser referente de no sabe exactamente qué. Ese mar lleno de expectativas pero inútil por su inmensidad, un puro anhelo pues es inabarcable. El mar, uno o millones de partes, ese viaje, ese peligro, esa fascinación por lo desconocido, el miedo a la muerte, el viaje que es una huida, promesas de otras tierras, allá, al otro lado de la curvatura del horizonte, todo intuiciones. Un adiós a la estabilidad, una aventura, un largo hasta luego o hasta nunca, la incertidumbre, el no saber si, siquiera, quien a través de él viaja ha llegado a su destino. El mar, por el que te pierdes hacia adentro, por el que has de volver, también desde dentro, primero siendo un punto, después una incierta silueta que va tomando forma tan lentamente. Será como el mar en el que ya me he perdido, maldito, que ni siquiera sé porque a mi cabeza ha venido. 

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13 noviembre 2011 7 13 /11 /noviembre /2011 21:20

13.11.2011 008Tú en tu hayal, y yo en éste de seres humanos. ¿Qué pasa los domingos que los autobuses van llenos de personas mayores perfecta y ridículamente acicaladas?  Torpes, de mal humor, rígidas, siempre mirando con esa expresión de desaprobación. ¿Por que los viejos tienen tan malas pulgas? ¿Por qué la mayoría parece protestar por todo? ¿Por qué parecen tener más derechos que los demás? ¿simplemente por la edad? La edad da sabiduría, pero hay mayores que parecen achocharse, volverse ceñudos y malhumorados, con esas bocas cerradas, en curva hacia abajo, siempre cabreados.  Madrid estaba lleno de gente. Se nota en el ambiente ropas de domingo, ropas planchadas, un poco rígidas sobre los cuerpos por su poco uso. Familias que salen rojas de comer abundantemente. Lazos rojos, olor a colonia, muchcachas y muchachos excitados, montones de inmigrantes, todos ellos en medio del decorado melancólico de los domingos. 

13.11.2011 009El domingo tiene esa especial sensación de final. De hecho, esa sensación le acompaña durante sus veinticuatro horas. Se quiere alargar el domingo, pero tiene iguales horas que cualquier otro día, y si lo intentas alargar te metes en la madrugada del lunes creyendo que aún estás en domingo. Mañana es lunes. 

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11 noviembre 2011 5 11 /11 /noviembre /2011 20:59

10.11.2011 006Pasan los días indolentes. Se suma el tiempo en las piedras. Se pelan los cables. Se adormece la naturaleza mientras vamos y volvemos, una vez más. El ruido sustituye las conversaciones, las imágenes, la imaginación. 

10.11.2011 008Luces, quietas y en movimiento. Carrilitos y orden, y ordenes, y montones de señales, y de símbolos. Rutina ruidosa y al mismo tiempo silenciosa. Colores vivos y otros mortecinos. 

11.11.2011 003Pasa el tiempo, indolente e insensible, sin sentir nada, atrapando en los ojos las imágenes que te parecen bellas. Recordándolas, repitiéndote a ti mismo que es bello. Pasa el tiempo que no vuelve, un minuto detrás de otro, un café, un cigarillo, te sientas y te sientes a ti mismo, y escuchas a tu organismo y buscas tu equilibrio, ahora, aquí, ayer, anhelando el orden y la lógica. Pasa el tiempo invariablemente, tan en punto, tan preciso. Pasa el tiempo y lo aceptas, y también lo que pasa en él aunque en él nada ocurra. 

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8 noviembre 2011 2 08 /11 /noviembre /2011 14:19

07.11.2011 034Siempre estamos exigiendo, ¿verdad? Siempre queremos que nos quieran, que nos anhelen, que se mueran por nosotros. Nos gusta sentirnos deseados, nos gusta ser el centro del Universo de nuestro semejante. Sí, es así. A todos nos gusta que de vez en cuando nos hagan sentir así. Y también nos gusta anhelar y desear, sentir que no podemos vivir sin alguien. Es, simplemente, un juego de alternancias. Sigo pensando que el otoño se escapa sin remedio. Se me antoja mla estación más corta que cualquier otra. Hoy ha sidoun día extraño. Anoche hice en casa un pequeña, pequeñísima maleta para viajar hoy. Calzoncillos, calcetines, un cepillo de dientes, una camiseta limpia y un libro para el tren. He llegado al trabajo y me he metido en la página de Renfe. he estado escrutando billetes y calculando horas. la idea era estar contigo, dormir contigo y volver al día siguiente por la noche. Amor express, pero después de todo amor. A pesar de que ayer te dije que no me apetecía, se ha impuesto la oportunidad de verte. Justo cuando estoy viendo la página de los billetes suena el teléfono. Ponen una reunión a las cinco esta misma tarde. Me da igual, pienso. Desde el lugar en el que tengo la reunión hasta la estación puedo estar en 30 minutos. Más llamadas. Aparece alguien en el despacho, me entretiene, se va. Las 12.40. Decido hablar contigo antes de coger el billete. Hablo contigo y no encuentro el modo de decirte que nos viéramos esta tarde. Tienes tu curso, se me había olvidado. Después va a verte no se quién, me hablas de tu sábado en las montañas con no se quién. Y pienso qué pinto yo en todo eso, quién soy yo dentro de esa realidad. Cuelgo. me anulan la reunión de las cinco, me río. Todo cambia, todo es un flash, una sorpresa, todo es nuevo y cuando vas a por ello ya se ha vuelto viejo. Sigo en mi arcaico y vetusto pensamiento lineal, al menos me permite seguir leyendo. 

5 noviembre de 2011 006

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18 septiembre 2011 7 18 /09 /septiembre /2011 18:29

DSCN0003Me he asomado a la terraza después de comer. La tarde esta tibia, fresca, pero calentada por el Sol del mediodía, y he visto la pala, y también he imaginado el azadón, y el rastrillo, y he mirado el jardín de abajo. Mi hijo ha comenzado a limpiarlo. Lo he mirado desde arriba. Me he puesto unas vaqueros viejos, botas de goma, he cogido música y me he perdido entre la maleza dos horas y pico. Sudando, oyendo música. 

17 de septiembre 009Una buena tarde para el campo. Supongo que la edad te va haciendo disfrutar de las tareas más rutinarias. He limpiado maleza, he aislado los arbolitos que tengo, he cortado ramas de los membrillos, los he regado, hasta he descubierto un nuevo árbol que había nacido entre la espesa maleza. He limpiado a su alrededor y lo he regado todo. El Sol empieza a bajar. Me he sentado en los escalones casi desmoronados que bajan hasta el jardín y me he fumado un pitillo mientras veo mi obra. Me siento lleno, la tierra parece agradecerme el esfuerzo. Esta próxima primavera intentaré cultivar algo, tomates sobre todo. Hace años creció una tomatera de manera espontánea y nos comimos una decena de tomates rojos, grandes, sabrosos. 

Noche del 10 al 11 de septiembre 2011 030Sigo sin tener noticias tuyas, te añoro. 

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18 septiembre 2011 7 18 /09 /septiembre /2011 01:30

DSCN0310¿Cómo no? he tenido que salir a buscarla. Estaba escondida, perezosa. Hoy tenía ganas de ocultarse entre los árboles. Decrece, decrece mucho más rápido de lo que creía: Lo bueno de no querer saberlo todo es que lo descubres por tí mismo, y lo que descubres adquiere otra dimensión. 

17 de septiembre 010Día sin pena ni gloria. Día tan perezoso como la luna. Me he ido a dar una vuelta a ver si sentía la anunciada bajada de temperaturas, pero nada, ni un brizna de frescor en el ambiente. Tarde ardiente, aunque no nos engañemos, ya sin el furor de semanas atrás. ültimos días del verano, de este horrible y extraño verano. 

17 de septiembre 021Colores rojos inflamados, colores que parecen haber perdido su fuerza. Inesperadamente solo. Parece que todo el mundo prefiere no estar conmigo, o quizás haya pasado ya mi época, como ha pasado ya la de este verano. Es tarde. 

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15 septiembre 2011 4 15 /09 /septiembre /2011 21:58

Madrid-20110914-00233Supongo que uno de los provilegios de la gente adulta es una mayor sabiduría. Los viejos escuchan a los jóvenes. Pacientemente les observan mientras éstos gritan y lanzan sus proclamas para cambiar el mundo. Llenos de energía, con la sangre caliente a borbotones hasta estallar sus venas, trazan planes para empujar hacia la vistoria a la justicia. Llenos de sus ansias y de su poder inconsciente desean acabar con todas las estúpidas formalidades que conforman el día a día. Los jóvenes y sus revoluciones, los jóvenes y su insumisión a los sistemas y los regímenes, los jóvenes reivindicativos que trazan planes mundiales capaces de derrocar el orden arcaico y viejo que rige el planeta. Los viejos les escuchan, recuerdan con añoranza sus años de juventud, y con ese conocimiento que proporciona la vida, pinchan sus ideas que explotan como globos o se desinflan, poco a poco. 

Madrid-20110914-00232Pero hay un problema, ¿dónde está esa generación rompedora? Echo de menos, a mi edad, a los jóvenes revolucionarios, echo de menos escuchar sus sueños y añorarlos, sentir la envidia de su fuerza. Echo de menos la tranquilidad de saber que este estúpido mundo va a rebajar sus grados de estupidez con una nueva remesa de idealistas llenos de ganas, que conseguirán, auqnue sólo sea una décimas, bajar un poco su fiebre hasta que el sistema se los trague. Pero se harán viejos, y escucharan de nuevo a otros nuevos jóvenes. Es como una cadena de superviviencia, pero parece que ea cadena se ha roto.

Rivas-Vaciamadrid-20110903-00177Jóvenes , ¿dónde cojones estáis? Incapaces de asumir una puta y nimia responsabilidad pero capaces de irse a Boston o al Reino Unido a vivir su vida. Jóvenes hedonistas, profundamente incultos, caprichosos, consumidores, sin ningún ansia de independencia, coged las armas y llevadnos a todos a un aprieto, poned al mundo contra las cuerdas, Jóvenes callados, embuidos en sus mundos pequeños lleno de música privada, de mensajes sólo graciosos, divertidos, burlas constantes de la realidad pero incapaces de ni siqueira intentar cambiarla. Jóvenes egoistas, sin futuro e incapaces por luchar por él. Jóvenes, bobos jóvenes que juegan a seguir siendo niños, eternos adolescentes, cómodos. Jóvenes, protagonistas de casi todo lo que se vende, manipulados, extasiados con la belleza, jóvenes, iros a tomar por el culo, ya sigo yo solo. 

Madrid-20110914-00234Han vuelto a cortar el tráfico en la Gran Vía y ha recuperado toda su belleza. Una nueva manifestación ridículamente salvaguardada por las fuerzas del orden. La policia del Estado protege a los manifestantes que protestan delante de los estamentos del Estado. Surrealista. Manifestación democrática y pacífica, con niños en carritos, el mismo público que puede estar en el día de la bicicleta o en una jornada de puertas abiertas del Congreso, saludando, democráticamente, a los representantes de la carta magna. Tu puta madre. 

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